24 oct. 2012

Snapshot 002

Además de gran satisfacción, la lectura de Walden nos va a proporcionar un sinfín de retazos de sabiduría y muchas cuestiones que deberíamos reflexionar con calma: ¿estamos viviendo la vida que queremos y como la queremos?


Eso de dedicar la mejor parte de la vida a ganar dinero con objeto de disfrutar de una libertad cuestionable durante la peor parte de aquélla me recuerda a aquel inglés que se fue a la India a hacer fortuna para luego poder regresar a Inglaterra y vivir una vida de poeta. Debería haber subido a la buhardilla en primer lugar. 

El 4 de julio de 1845, Thoreau decidió instalarse en los bosques, junto a la laguna de Walden. Se construyó una casa con sus propias manos, organizó su propio huerto y durante dos años vivió solo y por sí mismo, en contacto con la naturaleza, sin pagar impuestos a ningún Estado caníbal. Y entre diversas actividades, escribió un diario que debería iluminar al mundo. Por cosas como esta:

Fui a los bosques porque quería vivir con un propósito: para hacer frente sólo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquélla tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegase mi hora, que no había siquiera vivido. No deseaba vivir lo que no es vida, ¡es tan caro el vivir!, ni practicar la resignación, a menos que fuera absolutamente necesario. Quería vivir profundamente y extraer de ello toda la médula; de modo tan duro y espartano que eliminara todo lo espurio, haciendo limpieza drástica de todo lo marginal y reduciendo la vida a su mínima expresión; y si ésta se revelaba mezquina, obtener toda su genuina mezquindad y dársela a conocer al mundo; pero si fuera sublime, conocerla por propia experiencia y ofrecer un verdadero recuento de ella en mi próxima manifestación. 


Pero aquí estamos, socialmente aceptados, socialmente asimilados. Aunque la sociedad nos pese. Nos levantamos para ir a trabajar, si podemos gozar del beneplácito de tener un trabajo. Nos levantamos y nos sentimos mal, porque esto no es lo que queríamos, no es como lo que queríamos. Nos resignamos con un "siempre ha sido así" o "qué le voy a hacer". 

Una se da cuenta que Thoreaus con verdaderas agallas para vivir profundamente y extraer de ello toda la médula hay muy pocos. 

Pero la conciencia de la prisión social es el primer paso para el desacato. Al menos, espiritual.


19 oct. 2012

El libro de la caca de Pernilla Stalfelt

Damas y caballeros... 

Si alguno todavía recuerda esto... pincha aquí

Sólo podemos decir: ¡¡PERNILLA HA VUELTO!!

De nuevo, Pernilla Stalfelt elige un tema que todo ser humano y animal comparte: ¡la caca! Pues como bien reza el poema: Nadie se salva de ir hacer caca / ni el mismo rey ni tu vecina doña Paca. 

Con inteligencia y sensibilidad, Stalfelt repasa todos los aspectos relacionados con la caca: tipos de zurullos, malos olores, procedimiento de expulsión, el tabú social, el váter, las letrinas, el pañal, los peces pedorros y otras teorías locas como los rascacielos de caca. Dirán las señoras que Pernilla es una malhablada y en ciertos momentos el álbum puede resultar un pelín asqueroso. Bastante. Pero es un libro tan mierdoso como hilarante, ingenioso y único. Dónde os van a formular un qué pasaría si un montón de personas se encerraran en una habitación y se pusieran a hacer caca sin parar. Pernilla rompe con todo. Ni John Waters, señores. 

Cómprenlo, tómenlo prestado y rían. Rían con los niños desnudos tirándose pedos. Con esos horrendos girasoles comiendo caca (nótese que el estilo de Pernilla no es para nada bonito en sí, pero es un feo molón irresistible, como ya comentamos en el caso de los pelos). Con el cacamionero al volante. Y si son ustedes de los que tienen hijos, les será muy útil para explicarles en profundidad las intríngulis de la caca. Créannos. Leerán y reirán y se sentirán mejor y muy liberados. Un libro que compensa de todas todas su precio.  





Ahora sólo deseamos que alguien se lance a traducir el resto de libros de Pernilla, porque por desgracia no podemos leer ni reír en sueco. Ya quisiéramos. Tenemos la impresión de que serán tan políticamente incorrectos como risueños. 

Y recordad (si esta entrada todavía os deja con reticencias respecto a la mierda):

La mierda no causa sólo malos 
olores, pues todo el mundo de ella
beneficio saca.
Porque allí donde hay vida...

... hay caca*.

Pernilla, tus fans te adoramos





¡Hasta muy pronto!


p.s: Publicado en la colección La Osa Menor, que es del Grup 62. Traduce Blanca Ortiz. Su precio es de 12€. Su valor incalculable.

*= Gran analogía de los tiempos que nos toca vivir. Pero miremos el lado amable de las cosas por una vez. Mientras haya caca, habrá esperanza. 

p.S. 2: Pocas imágenes me temo. No hemos tenido tiempo de sacar, ni hemos podido encontrar. Disculpen las molestias que se dice. 

14 oct. 2012

El pato y la muerte de Wolf Erlbruch

Debo hacer otra una confesión: llevo muy mal el concepto de la muerte. No me refiero a la muerte en las películas de miedo, ni en las ilustraciones en las que la representan con guadaña y un gigantesco manto negro. De hecho, me encanta la imaginería del terror. No hablo de las muertes ficticias, que en general tolero con buen temple. Tampoco al concepto filosófico y las diversas interpretaciones, aunque pueda estar más o menos de acuerdo. Lo que me aterroriza es pensar en ello de verdad. No sólo lo que significa, lo  que puede venir después (aunque yo soy fiel a la creencia de la nada), sino el momento último. Dicho esto, no es sorprendente que me haya dejado completamente conmovida la lectura de El pato y la muerte de Wolf Erlbruch. De forma muy positiva. 


Una breve sinopsis para los que no estén familiarizados con la historia: de repente un día, el pato ve que le persigue la muerte a todas partes. El pato le pregunta si ha llegado su hora y ella responde que está ahí desde que nació por si acaso. Aunque el ave se siente un tanto recelosa e incomodada por la presencia de criatura tan lúgubre, ambas inician una relación de amistad; lo hacen todo juntas: subirse a los árboles, contemplar la laguna; duermen cuerpo con cuerpo. Y el pato va perdiendo el miedo a la muerte poco a poco, confía en ella, la estima incluso. Y aquí para de leer y sáltate el párrafo siguiente si no quieres saber el final.



El pato muere, por supuesto. La muerte está allí para acompañarlo en el último instante, arroparlo, y después hacerse cargo de su cuerpo, que no se quede ahí tirado en medio del bosque. Lo deposita con ternura en el río, que se lo lleva, y la muerte, que parece una niña de colegio con su bata a cuadros hasta los pies, ve cómo su amigo se aleja y se siente un poco triste. Pero así es la vida.

Y uno tiene la impresión de haber leído uno de los álbumes ilustrados más maravillosos que existen. Uno de los que más poso le dejará en el cajón de la memoria; una de esas lecturas que te dan un poco de paz y te alivian. Porque la maestría de Wolf Erlbruch no son su imágenes, que son preciosas, ni la dulzura de sus palabras. Ni siquiera la capacidad de emocionarnos con el final del pobre pato. Ni de hacer que simpatizemos con la muerte. Su maestría radica en coger ese concepto que tanto temo y explicarlo de forma tan sencilla sin sentimentalismos, sin miedo, sin desesperación. Que tenga la misma idea del concepto, que describa la muerte con los datos que un ser humano puede tener y punto. Sin añadirle la fantasía del más allá o alguna creencia religiosa que adorne nuestra final. Que plantee que quizá la auténtica culpable es la vida, que no puede seguir llegado un punto; y que la estigmatizada muerte se vea representada de forma más amable, menos temible, incluso amigable. 

Los habrá que no estén de acuerdo y buscarán otra cosa que creer. Y tendrán toda la razón. O quizá no se planteen esta cuestión porque la han interiorizado y aceptado sin reservas y viven tranquilos en todo momento. Y esa es mi aspiración.  

De todas formas, leed El pato y la muerte. Sólo os ocupará diez minutos. Pero el recuerdo será imborrable.



¡Hasta pronto!

p.S: (c) de la traducción un clásico ya en este blog: Moka Seco Reeg. De la edición al español: Barbara Fiore. 





5 oct. 2012

La buena noticia

¡Estamos de enhorabuena! Con motivo de la publicación de La buena novela de Laurence Cossé la editorial Impedimenta sortea un ejemplar y una sorpresita editorial adicional. Es sabido que Impedimenta sólo publica delicatessen tras delicatessen, así que es una oportunidad ideal que no debemos dejar escapar.

El concurso es bien sencillo: enviar un listado con las 10 mejores novelas de la literatura universal.  

He aquí lo que anuncian en su web:

Con motivo de la publicación en Impedimenta de La Buena Novela, librería parisina en la que solo se venden obras cumbres de la literatura, nos gustaría continuar con la intención de sus protagonistas, y que nos hagáis llegar, cual comité seleccionador, vuestras diez obras maestras de la literatura universal.
Haremos un sorteo entre los correos recibidos, y a los elegidos les enviaremos un ejemplar del libro además de alguna sorpresita adicional.
Para participar, solo tenéis que mandar vuestro listado, nombre y dirección de contacto, a:






¡Buena suerte a todos! Nosotras, por supuesto, participaremos.

3 oct. 2012

La curiosa historia del señor pájaro de Piret Raud

Vamos a estrenar el mes de octubre con un cuento sobre un pájaro inconformista, que siempre va bien. El Señor Pájaro detesta hacer nidos y cantar en el coro con lo demás pájaros. Él aspira a hacer cosas interesantes y ver mundo. Y por eso, decide marcharse. Quiere ser otra cosa, como una almohada rosa o un erizo. Su máxima aspiración, como bien diría Malévich, es una vida ociosa en la que no tenga que ser nada, ni dedicarse a nada más que entregarse a la pereza. Por eso, disfruta siendo un muñeco de nieve, estático y tranquilo, o una zanahoria cómoda e inamovible bajo la tierra. No obstante, siempre acaba encontrando un pero a su nueva existencia. Y así va mutando, a la par que ve mundo y vive diversas aventuras. 

Sin embargo, todo cambia cuando avista a la Señorita Pajarita. De repente, da carpetazo a todas sus aventuras e indecisiones. Porque tras su espíritu temerario y curioso, lo que le pasa al Señor Pájaro es esa maldición de no saber lo que uno quiere. Uno puede interpretar su inconformismo como la energía que le impulsa a probar distintas cosas y experimentar. Y no le faltará razón. Pero también puede identificarlo como un seria falta de determinación, una crisis existencial, algo peor: no saber qué hacer. Y no le faltará la razón tampoco. Su búsqueda bien podría ser su huida. Aunque nosotras nos decantamos por la primera opción, que nos hemos levantado optimistas. Quizá sea un análisis exagerado de una personaje que, ante todo, enamorará desde la primera página por su carácter revolucionario y emprendedor, y a nosotras en especial por esa pose de brazos cruzados tan a lo Jean Pierre Léaud.



¿Queréis saber el final? El amor lo puede todo. Incluso puede hacer que te guste lo que antes tenías y no valorabas lo suficiente. Será por eso que los hijos acaban con la vida de los padres, aunque tanto la criticaron. O quizá sea que al final uno se calma y al ver la realidad con más tranquilidad no se presenta tan fea. Uno retrocede y experimenta desde otro punto de vista. Y nadie puede negar lo atractiva y seductora que resulta la Señorita Pajarita. 

Nosotras nos hemos sentido totalmente identificadas con el Señor Pájaro. Aunque él demuestra tener más agallas que vuestras humildes narradoras (Bruna aclara que hable por mí, que ella siempre y solo ha querido leer cuentos). Aplauso para todo aquél que decide cambiar su vida, darle un giro inesperado y no sólo soñar, sino materializarlo. Como tan sabiamente dijo Ródchenko, una máxima de vida: nuestro deber es experimentar. 



Piret Raud es una ilustradora y cuentista estonia que demuestra gran maestría en el detalle. Sus ilustraciones están llenas de humor y perspicacia. Su visión del mundo animal no podía ser más divertida; su capacidad para relatar, tan acertada. En su haber tiene una decena de cuentos, pero al parecer de momento al español sólo se ha traducido este. Gracias a la editorial Zorro Rojo, que siempre nos trae delicatessens, y a la traductora, por supuesto, que en este caso fue Elena del Amo. Si os habéis quedado con ganas de más, siempre podéis visitar su blog aquí. Hay peces interesantes y esqueletos andantes. 

See you soon!