22 abr. 2013

Castilla Drive de Anthony Pastor

Ella. Sally Salinger. Madre de dos adolescentes. Casada y abandonada por su marido. Fumadora. Tiene pinta de antipática y se dedica al negocio que hereda de su cónyuge: investigar. Es detective sin licencia y especializada en adulterio y fraudes a aseguradoras. Es de las que no llega a fin de mes. De las que tiene un coche tan americano como esos que tienen paneles de madera en los laterales. Es una mujer sin miramientos por la estética que aun así tiene a unos cuantos encandilados. Es una tipa dura, digamos. 

Él. Osvaldo Brown. Es poeta y tiene miedo. Es un grandullón tranquilo, callado. Serio. Un solitario que recibe un disparo desde una pantalla negra: la boca abierta de unos almacenes que siempre permanecen cerrados. Está enamorado. Siente pánico porque cree que su asesino va a venir a rematarlo. Persigue a Sally por los pasillos del supermercado. 

Lo que me llamó más la atención de este cómic es que tiene un rollo muy Fargo.  No sabría decir si es por el flequillo de la protagonista, o por la nieve, aunque este caso es inaudita en Trituro, nuestra ciudad inventada, una ciudad que vive una extraña situación en los días previos a Navidad: el frío. Pasan cosas fuera de lo común, pero con total naturalidad, a personas como las que te cruzas en la calle y de las que no esperas tal resiliencia. Lo más extraño en el fondo quizá sea el temporal.   

Castilla Drive es una novela negra intimista, sobria, con personajes mundanos en situaciones comprometidas. Ganadora del polar en el pasado Festival Internacional de Angoulême, tiene un arranque magistral: han disparado a un tipo cualquiera y lleva una vida tan anodina y solitaria, que hasta la policía cree que  es imposible que haya sido de forma intencionada y lo atribuye a críos jugando con lo que no deben. No hay pistas, no hay ni rastro. Pero Osvaldo Brown siente un miedo atroz y por eso contacta a la detective Sally Salinger, para que le ayude a resolver su caso. Aunque no son necesarias muchas viñetas para saber que no es el único motivo. 

A la mitad, la historia se vuelve un poco predecible. Uno ya sabe por dónde van a ir los tiros. Cuantos más se profundiza en la vida de los personajes, uno puede incluso adivinar el desenlace. Se siente. Pero ya es demasiado tarde, ya no tiene importancia, porque es un cómic que engancha, cuya lectura es demasiado agradable aunque no todas las emociones y escenas sean amables. Que uno puede hacer suyo, porque son cosas que pasan: hay padres que abandonan, que decepcionan, hay personas que se encuentran tarde. Uno quiere llegar hasta el final. Ver si Sally mejora su situación, si Osvaldo encuentra la paz. Si el final es más que feliz, es de American Dream. 



Tampoco uno puede separarse de Trituro así como así. De esos colores pasteles, sepia, de las luces de farola a las tantas. Un poco pulp. Un poco pop. Anthony Pastor tiene ascendencia española, pero de momento Castilla Drive es la única obra disponible en español. Amantes del cómic o no, que mañana es Sant Jordi y, como toda novela negra, lo bueno es la cantidad de potenciales lectores que puede llegar a tener. A nadie le amarga un misterio, sea en el formato que sea. Consideradlo.

¡Hasta después del Apocalipsis!

p.s: Edita La Cúpula -- Traduce Raúl Martínez -- 20€

19 abr. 2013

Dos hermanas reciben visita de Sonja Bougaeva

¡Hermanos, hemos vuelto!

Con otra delicatessen. Por no variar. Con otro proyecto de fin de carrera que se transformó en un álbum ilustrado que nos ha parecido una genialidad. De autora rusa (¡¡¡¡viva!!!!) asentada en Hamburgo, que nació en San Petersburgo (love total) y publicó por primera vez en Suiza. Un cuento sobre lo que nunca debemos hacer a los demás, pero sobre todo, sobre lo que no debemos permitir que nos hagan. Aplicable a diversos aspectos de la vida: la vida doméstica, el aspecto personal, a nuestras ideas fundamentales, a nuestros gustos esenciales. Debemos defender nuestro derecho a ser como somos. No traicionarnos jamás. 

¿Os acordáis de Judi Dench y Maggie Smith en Ladies in Lavender? Seguramente no -y seguramente yo me acuerdo por Daniel Brühl-, pero ahora mismo me vienen a la cabeza porque las protagonistas de este álbum son muy parecidas: dos hermanas viven apartadas del mundo y a su aire en una isla con la única compañía de sus mascotas, que son amigos y hermanos más que otra cosa (yo esto lo entiendo) y campan por la casa y el jardín a sus anchas. Las hermanas hacen y deshacen a su antojo; son autosuficientes, porque tienen su pequeño huerto, y viven en una de esas casas que cuentan sus vidas y reflejan sus gustos: donde se apilan centenares de objetos con valor sentimental, y donde sobre todo, son verdaderamente felices. El único contacto que tienen con el exterior es el transbordador que les trae los periódicos y cartas una vez a la semana. Si necesitan comprar alguna cosa, porque se les ha acabado el té, por ejemplo, cogen su bote y reman hasta la ciudad más próxima. En definitiva, son libres. Propietarias de sus vidas. 



Hasta que un día reciben la visita del primo Hans. Al principio, están encantadas. Porque Hans les arregla el grifo que gotea. Les arregla la lámpara del pasillo, la silla que cojea. Y entonces, un día, les pinta la casa. Les cambia el desayuno. Echa las mascotas al jardín, llueva o haga frío. Les cambia el salón que estaba lleno de trastos (según él); arregla el césped a su gusto. Pone a las hermanas a hacer ejercicio. Sí, llegó Hans a cambiarles la vida. Y yo me pregunto:

¿Con qué derecho? ¿Qué derecho tienen/tenemos de cambiar nuestra forma de vivir, que al final, siempre es producto de nuestra forma de ser? ¿Qué necesidad tiene un ser humano de querer cambiar a otro? Aun más: ¿por qué lo íbamos a permitir? 

Un álbum sencillo y precioso que de forma brutal y divertida pone en evidencia lo absurdo e intrusista que somos los seres humanos. Las hermanas eran felices y de repente enferman por culpa del pariente. Gozaban de una vida pacífica en su caos particular (y yo que puedo vivir en el caos, os aseguro que es tan válido disfrutar de él como lo es disfrutar del orden). Desde luego, la casa de una persona es su templo y es sagrada. Somos una especie territorial, y lo nuestro es nuestro y que no lo toque nadie. 



A todo esto, sumadle una gracia innata que hará que os enamoréis de las dos hermanas, y de sus mascotas, por supuesto. Y envidiaréis un poquito la paz idílica en la que viven, y a la que todos deberíamos aspirar (que cada cual elija el formato). Y querréis matar un poquito a Hans, o al menos, expulsarlo de la isla para siempre. ¿Y verdad que vais a comprar por Sant Jordi un álbum ilustrado? Pues eso, nosotras dando ideas.

En breve volveremos. Extasiadas, desde luego.

p.s: Publica Takatuka. Traduce Carme Gala. Vale 15 €

p.s.2: Éste lo aconsejamos especialmente para adultos como recordatorio. Y para niños un poco más mayores, como consejo de vida ;) 




18 abr. 2013

A de Atoms for Peace

Hoy me apetece poner una de sus canciones. Porque es uno de mis héroes. Uno de mis iconos. (Sexointelectuales). Porque me mola AMOK y porque ayer la flipé con él y Nigel Goldrich en Razzmatazz. 

Hace mucho que no dejábamos nada de música por aquí, y ya tocaba. 

Digo.



16 abr. 2013

La caputxeta vermella de Aaron Frisch & Roberto Innocenti

Decir que Roberto Innocenti es uno de los mejores ilustradores en la actualidad resulta una obviedad. Pues bien, vamos a ser obvias: fans absolutas de este artista italiano que se ha llevado el reconocimiento mundial en varias ocasiones y del que ya hablamos aquí. Esta vez vuelve a la carga con una versión de Caperucita cuyo guión firma el recientemente fallecido Aaron Frisch. Nosotras echamos mano de la traducción al catalán que poco inteligentemente, creemos, se llama  La caputxeta vermella, pero en realidad el álbum se titula The Girl in Red (en castellano, La niña de rojo, como bien decidió Kalandraka). 


Creemos que a estas alturas nadie necesita una sinopsis del cuento de Caperucita roja, pero este álbum merece mucho la pena porque no sólo se trata de una versión, sino de una actualización en toda regla: tenemos una Caperucita moderna de nombre Mireia/Sofía (dependiendo de la traducción) que vive con su madre en un bloque de pisos en un barrio (el Bosque) bastante deprimido de una gran ciudad totalmente industrial. La caperuza roja también se la ha hecho la abuela; la niña también decide ir a visitar a la abuelita porque está enferma y le lleva víveres, esta vez en la mochila. Pero el paisaje es bien diferente: edificios, residuos, masificación humana; escaparates, luces de neón y un día de tormenta. Parajes tan abandonados y oscuros como los de aquel espeso bosque, y mucho más peligrosos. Nuestra heroína es muy valiente, pero se las tendrá que ver con matones en moto y con el Cazador/Lobo. ¡SPOILER! Otra licencia de los autores: aquí el supuesto salvador es un impostor. Frisch & Innocenti convierten al héroe del cuento original en todo un depredador, así lo asimilan a la figura del lobo. Pero haciéndole justicia a la bestia: aquí es el humano, con nombre de humano, el que siembra el terror y es capaz de la vileza más baja del mundo: atacar a los niños y a los indefensos. 




El álbum no has parecido una auténcia maravilla, por supuesto por el arte de Roberto Innocenti, y por la transformación de un clásico en una crítica social que no es gratuita: la ciudad es una auténtica jungla para una niña que simplemente quiere llegar segura a casa de la abuela. Es peligrosa aunque sea de día, aunque haya gente por la calle. Como dice el guión: "Todo el mundo te ve, pero nadie te mira". No sé vosotros, pero yo lo he experimentado en más de una ocasión en mi ciudad miedo, a ciertas horas y en ciertas zonas, porque sé que muy pocos son los que se lanzarían a ayudarte. Es muy triste, pero es así, y hay innumerables ejemplos que ya han salido en los medios y no vamos a comentar. A veces pienso que estamos juntos porque no queda otro remedio; que vivimos en ciudades, en grupos a los que en realidad no pertenecemos. Que convivimos, pero nos queremos poco. Lo que es hasta cierto punto natural, no nos hemos podido elegir. Que eso de la bondad de los desconocidos es un mito (a veces) y que los valientes se cuentan con las manos de una sola mano. Este álbum es tan valioso porque es fácil identificarse con el miedo de esta neo Caperucita. Es importante, aunque su fondo nos deja bastante mal como ciudadanos metropolitanos. Lo mejor de todo (cuidado, AQUÍ HAY MÁS SPOILERS): tenemos dos finales alternativos para la historia: a) el que acaba mal, lo que es previsible dado el escenario y los malvados con los que esta niña indefensa se encuentra y b) el final feliz que parece una impostura para hacerse la foto de rigor: la policía atrapa al villano justo a tiempo. Pero todo se presenta extraño, es mentira. ¿La policía justo a tiempo, con ese despliegue de medios, sin haber esperado las dichosas 24 horas? Las presentadoras de televisión que cubren el feliz desenlace dan una pista de que los autores han añadido esa lámina para que los niños no le cojan pavor al cuento, o a salir a la calle directamente. Las escenas finales son todas muy CSI. 

Una versión brutal que no nos puede dejar indiferentes, queridos urbanitas. Con un sinfín de ilustraciones para babear con las minuciosas ilustraciones. Ya dije en su momento que Innocenti te hace sentir como cuando buscas a Wally, con todo el sinfín de detalles que es capaz de añadirle a los cuadros. Pues bien, aquí a buscar el lobo y a empaparse de referencias cosmopolitas. Un álbum de 34 páginas que te puede durar un cuarto de hora o tres horas o una semana. Todo depende de lo que te apetezca. Porque los cuentos clásicos nunca se pasan, ¿verdad? Y porque es de esas obras en las que se descubre algo nuevo con cada lectura

Si lo leéis, ya nos diréis... ¿Sois de los fatalistas, o de los de happy ending?

¡Hasta pronto!


p.S: Datos técnicos del álbum en catalán... Edita Símbol Editors. Traduce Núria Sales i Rovira. Cuesta 17€ (un poco más baratín que en castellano, wow!). Ponéroslo en la lista para Sant Jordi ;)  

12 abr. 2013

Preparar microcuentos para concursos a los que nunca llego a presentarme

Es la tónica de mi vida. Querer hacer cosas y no mover un dedo. Bueno, mover las manos sobre el teclado y acumular documentos de Word en carpetas de nombres diversos. Este texto era para un concurso de microcuentos sobre la crisis al que no me presenté. Lo rescato porque me parece tan feudal como el veto y boicot estudiado al libro Adiós, princesa. ¿Sería posible? Yo estoy segura de que no existen los filántropos.

...

El proyecto sociológico fue todo un éxito. El undécimo presidente de la crisis era asimismo el primero nacido en tiempos de recesión. Y había encontrado la panacea estatal, la falacia definitiva: había devuelto a aquel pueblo de montaña al pasado. Y esperaba lograrlo con todo el país. Contaba con un complicado entramado de propaganda que borraría la memoria colectiva. Morirían todos los que habían conocido tiempos mejores. Los que eran capaces de reconocer cuándo se estaba pisoteando su libertad y privándolos de derechos fundamentales y que siempre habían tenido. Y borraría sus recuerdos.
A las cinco de la tarde del jueves, el autobús que suministraba provisiones a aquel pueblo de montaña se detuvo en la plaza. Un centenar de habitantes se congregó alrededor del vehículo. El conductor abrió las compuertas y descendió meneando la cabeza. Tensos esperaban las malas noticias, ya sabidas:
—Se acabó. Nos hemos quedado sin carburante. Para siempre.
Algunas señoras se cubrieron la boca ahogando un grito. Algunos renegaron. Muchos lloraron en silencio.
El gobierno había anunciado en su boletín la desaparición de los carburantes. El apocalipsis: un mundo sin combustible. Estaban solos en medio de las montañas. Se esperaba una nevada para dentro de dos días. Justo cuando finalizaba el proyecto: el gobierno cortaría la luz y culparía al mal tiempo. Los dejaría a oscuras.
Y se olvidaría del pueblo. 

11 abr. 2013

El camino más largo de Nicolás Arispe

No podemos evitar tener ciertas editoriales fetiche. Una es la mexicana Fondo de Cultura Económica. Cada vez que llega un nuevo álbum de FCE a la librería,  siento la imperiosa necesidad de hojearlo ni que sea. Estas cosas nos pasan a todos, en realidad: en algún aspecto de nuestra vida es imposible que no nos dejemos llevar por el efecto marca. Ya sea en libros, zapatillas de deporte o productos de cosmética.

Yo quería hablaros hoy de otro finalista en el certamen A Orillas del Viento antes de irme por las ramas (anteriormente comentamos este otro). De El camino más largo se ha dicho que es una historia que repasa distintas etapas de la vida, que introduce a los niños en  ciertos elementos de la filosofía budista. Que está cargada de simbolismos y que el héroe como viajero en busca de la verdad es un patrón que se repite en todas las culturas. Nosotras añadimos que puede ser un buen recordatorio para los adultos, un ¡cuidado! con lo que piensas de ti mismo o de tal cosa. Nuestro protagonista medita en el bosque hasta que un día decide que ya es sabio y quiere comunicárselo a su maestro. En el camino sortea ciertos peligros con éxito que reafirman su teoría. Cuando feliz le comunica sus logros al maestro, éste le pide permiso para formularle una pregunta. ¿Os imagináis que pasó?

Sin embargo, nosotras vamos a confesar la verdad: lo que más nos ha gustado de Nicolás Arispe es la ilustración. Si la historia no tuviera palabras, nos hubiéramos quedado igualmente embobadas ante las imágenes. Es otro autor de blanco y negro (como uno de nuestro favoritos). Nos ha encandilado esa colección de personajes zoomorfos entregados a tareas cotidianas (curiosamente todos pertenecientes al horóscopo chino). Láminas llenas de detalles para que uno encuentre cosas nuevas con cada lectura. Una ambientación más que adecuada para la historia. Diríamos de hecho, que es el dibujo el que hace la historia y que las palabras son accesorias en su mayoría. Por supuesto, este ilustrador argentino tiene en su haber un sinfín de álbumes que vamos a procurar conseguir, aunque imaginamos que no será tarea fácil puesto que su producción se desarrolla prácticamente toda al otro lado del charco. Pero por lo menos os dejamos su blog aquí.  

Esperamos que la próxima vez que entréis en alguna librería, como mínimo, le echéis un vistazo. Y que vayáis pensando qué álbum ilustrado vais a regalar por Sant Jordi. Próximamente os haremos una selección de favoritos para los faltos de ideas.

¡Hasta pronto!


7 abr. 2013

¡¡Ganadores del concurso Cosas Comprensibles!!

¡Hermanos! ¡Hermanas!

Por fin tenemos ganadores de nuestro primer concurso. Bueno, los tendremos en unos segundos porque estamos retransmitiendo live. Antes que nada, gracias a todos por participar y por el interés en el concurso. Como primera experiencia, podemos decir que no ha ido nada mal y nos gustaría repetir. Así que hayáis sido afortunados o no, estad atentos porque iremos añadiendo nuevas sorpresas ;)

He aquí nuestra lista de participantes:

1-Gonzaga
2-Amaia
3-Jordi T.Pardo
4-ParisMus.tumblr.com
5-Esther UB 
6-Clementine
7-Yoni 
8-Doga

And the Oscars go to...


¡Enhorabuena a Gonzaga, Amaia y Alicia! En breves nos pondremos en contacto con vosotros :) para gestionar el envío/entrega de los fanzines. 

Y a los que os hayáis quedado sin, tranquilos, que como ya hemos dicho, futuramente más y mejor. 

¡Pronto volveremos!

Atentamente, 

Las Cuentistas.