17 jul. 2013

El pastor, las ovejas, el lobo y el mar de Einar Turkowski

Buenas noches tengan todos ustedes:

Nos habíamos propuesto reseñar el último álbum de Einar Turkowski, de verdad que sí. Por eso de que en el blog haya la máxima actualidad posible. Pero a este paso, vamos a reseñar toda su obra. Somos unas fans muy convencidas, y a Einar ya lo reseñamos aquí y aquí. Hoy volvemos con El pastor, las ovejas, el lobo y el mar, cuento que uno puede decidir leer en cinco minutos, o decidir quedarse embobado durante un buen rato. Rato, o días, semanas, años. Vaya por delante que nosotras tenemos incrustado en alguna parte del subconsciente el gen librero y lo que queremos en realidad es subir las ventas de este artista en España. Pero pensad que si nos hacéis caso, os vais a llevar algo bueno, bonito y barato. 



Hemos llegado a una flagrante conclusión: Turkowski es la única autoayuda  -o lo más parecido- que leemos. Qué bello es ayudarse llenando de álbumes ilustrados las estanterías. Es que puestos a extraer alguna lección, o plantearse alguna cuestión metafísica, mejor que sea gracias a un ilustrador obsesionado con los animales mecanizados y los solitarios en busca del sentido único de la vida. En esta ocasión, el protagonista es un pastor irlandés agobiado por el destino incierto y la fragilidad de sus ovejas handmade. No sé si alguna vez os habréis sentido preocupados por vuestro trabajo, por estar haciéndolo bien, por estar a la altura. Imagino que si además tenéis a cargo otras vidas, la importancia de cumplir con vuestro cometido debe de ser mucho mayor. Uno se dedica en cuerpo y alma a su trabajo, a sus estudios, a sus relaciones, sus pasiones, a lo que sea, en definitiva, a sortear el día a día. ¿Pero no os parece que a veces la vida está demasiado prescrita? ¿Cada cuánto uno debe replantearse la situación y abogar por el cambio? De hecho, ¿nos planteamos el cambio por voluntad propia? Suponemos que es más fácil no salir del redil y vivir como felices ovejitas (pero sssshhhh, uno debe intentar rebelarse siempre; eso lo sabemos, ¿verdad?).

Es lo que tiene Einar, y en parte por lo que nos vuelve locas: nos deja con una profundidad e introspección insólitas. A la par que nos llena el alma de imágenes divinas para decir bien alto lo de "oi oi oi, de pura satisfacción. ¿Qué os hace felices a vosotros? Pensaréis que somos simples, pero los libros, la música, las buenas películas, las risas, las conversaciones con amigos nos hacen felices. ¿Nunca habéis sentido nostalgia de estar en casa leyendo, cómodamente tirados en el sofá? Supongo que por ahí rondáis muchos empedernidos que nos daréis la razón. Y nos entenderéis. 

Oveja de las Mil y una noches


Así que sólo queremos decirlo de nuevo (y volveremos a repetirlo): leed a Einar. Regalad a Einar cuando no sepáis qué regalar, porque seguro que arrancará más de una sonrisa. Y sobre todo, encontrad la paz. Simple, pero nada fácil. 

Buenas noches tengan ustedes (también lo hemos dicho ya).



(c) Edita el Zorro Rojo. Traduce Helena Munín. Vale 10,95€


15 jul. 2013

5 canciones por si tenéis un lunes

En euskera existe una expresión que me encanta y que literalmente traducida sería algo así como "tengo un lunes". Lo que significa: estoy de muy mala hostia porque es lunes. Es que es fantástica para esos momentos de me hierve la sangre por todo y por nada. Porque hoy otra vez nos toca trabajar, o nos debería. Pero, aunque es una expresión que me encanta decir, no pretendía recordaros la sensación de tener un lunes. De hecho, quería compartir un sentimiento contrario. Porque hoy he tenido un día de buen rollo, post fin de semana de pasármelo muy bien, reír mucho, descontrolarme bastante, pegarme una torta y acabar dolorida pero contenta. Fíjense, todas estas cosas en combinación existen.

Por si no ha sido igual en vuestro caso, para este lunes quizá ya no llegamos a tiempo, pero para el próximo, y en el caso de que fuera necesario, aquí van 5 canciones para contrarrestar los lunes de mierda. ¡Yuhu! A mí me funcionan. ¡¡Palabrita de Roald Dahl!! 

(Advertencia: Ponemos 5, como podríamos poner 10, y las ponemos en este orden como las podríamos poner al revés):

01. Europop - THE DIVINE COMEDY



02. Panic Station - MUSE (el vídeo es de traca) 


03. Circumambient - GRIMES


04. Fat Children - JARVIS COCKER


05. Safari Disco Club - YELLE 


11 jul. 2013

Animales animados de Serguéi Tretiakov y Aleksandr Ródchenko

Hermanas, hermanos, hoy vamos a empezar con una pequeña reflexión filosófica que tenemos a mano:

Creo que elegimos a nuestros héroes personales de forma arbitraria, visceral. En algún recóndito paraje neuronal algo hace "clic" al contemplar, escuchar o leer algo y, entonces, uno se enamora de por vida de un creador, de un revolucionario, que le inspira a diario, o que siempre está ahí, en el fondo de la memoria para salir a relucir en el momento más inesperado. Hasta aquí nuestra efímera perorata sobre el héroe. Tenemos muchos, porque debemos de ser de amor fácil. Pero en la cúspide, entre la selección más exquisita, tenemos a Aleksandr Ródchenko. Autor polifacético: Ródchenko era pintor, era fotógrafo; trabajaba en publicidad (pero no a lo Mad Men, sino a lo propagandista socialista convencido); diseñador, profesor, pensador. Dijo aquello de "Nuestro deber es experimentar" y nos conquistó de por vida. Participó en único álbum infantil, Samozverí, traducido al español como Animales animados y que Gustado Gili tuvo a bien publicar en 2012 ¡¡en una edición bilingüe!! 


Animales animados viene firmada por el poeta soviético Serguéi Tretiakov, uno de los que acabarían siendo víctima de las Gran Purga de los años 30. Tretiakov pertenece a la vanguardia soviética de la época, a ese grupo de artistas futuristas que buscaban innovar con todo lo que hacían. Pero nunca había sido su intención convertirse en poeta infantil. Samozverí es un proyecto único, inspirado por su hijos y por los recuerdos de la infancia, en que dos niños juegan a transformarse en animales. Se publicó por primera vez en la revista El pionero, con ilustraciones de Boris Pokrovski. Cuando Aleksandr Ródchenko y, de forma colateral, su mujer Varvara Stepánova entraron en el proyecto allá por 1927 con la intención de reeditarlo (algo que nunca llegó a suceder), la obra se convirtió en un auténtico experimento fotográfico. Y esto es precisamente lo que casi cien años después tenemos entre manos.

Ródchenko diseñó una especie de teatro donde escenificar a los animales en tres dimesiones; Stepánova acabó de encajar las piezas y de montar al caballo, el canguro, el gato, etc. El diseño es sobrio y sencillo: cartulina blanca; fotografía en blanco y negro; juego de luces y sombras calculado al milímetro. Muy acorde con el arte constructivista del momento, un diseño al más puro estilo Bauhaus. Ródchenko también tiró de su infancia, cuando la necesidad le hacia crear sus propios juguetes con lo que tuviera a mano. Sin adornos, sin florituras, caras simpáticas en papel. Los artistas no simplemente querían ilustrar las versos del poeta, sino crear un manual de instrucciones para que los niños pudieran montar los animales y se adentraran en la obra de una forma más personal. Los animales originales se han perdido, sólo quedan las fotografías. También se perdieron las instrucciones específicas para el montaje de los distintos personajes que pululan por este teatro industrial, que casi parece improvisado, pero del que Ródchenko estudió cada ángulo antes de fotografiarlo. Gustavo Gili añade unas cartulinas recortables con los patrones ya perfilados, con las líneas de puntos que indican dónde doblar, algo que no se iba a incluir en el proyecto original. Pero suponemos que el niño del s.XXI difiere bastante del niño soviético. 

Quiero morir de la emoción: ¿eso del fondo serán los libros de Ródchenko?

Alguien puede pensar que es una obra fría, que el teatro en cartulina no funciona, que le falta color, que no llamará la atención de los niños de hoy. Y sin embargo, casi cien años después, sigue siendo una obra moderna, digna de una editorial que publica muchísimas cosas de diseño; única en su especie. Muy stop-motion, cuando todavía no era una práctica extendida. Muy diferente, en resumen. Pueda gustar o no, pero pocas cosas habréis visto que se le parezcan (pero si conocéis más álbumes así, por favor, decídnoslo).

No podemos ser imparciales con Ródchenko, que era un hombre del futuro. Esperamos que busquéis la obra, que le echéis un vistazo. Que nos contéis qué os ha parecido. Que volváis a leernos en nuestra próxima entrada.

¡Salud, camaradas!

Edita: Gustavo Gili -- Traduce: Marta Rebón y Ferrán Mateo -- Precio: 19€

7 jul. 2013

Pippi Calzaslargas: todas las historias de Astrid Lindgren

No me importa confesarlo: yo también soy una moderna que compra Blackie Books. En más de una ocasión, he estado a punto de hacerlo por el simple hecho de poseer uno de sus maravillosos diseños. Comprar Blackie Books puede llegar a ser como comprar Converse, o que te fastidie un poco si en vez de Coca-cola te sirven otra cosa. Comercialmente, es una de las pocas editoriales que la gente compra de cabeza sin preocuparse por lo que viene dentro. El relevo de Compactos Anagrama, en mi opinión. Una de las independientes con más éxito (si no la conocéis, que lo dudo, tenéis que entrar ya en su web). Así que también confieso que -un poco al menos- el impulso de comprar Pippi Calzaslargas lo motivó el sello que lo publicaba, que con gran acierto ha recopilado todas las historias de Astrid Lindgren en un solo volumen (las ediciones de esa editorial que empieza con J, y cuyo nombre prefiero no recordar, son poco más que horrendas. J es un poco quiero y no puedo, pero eso ya es otra historia). Lo que vengo a decir es: soy una moderna sin complejos. Y también una niña. La portada de esta edición es moloncia a más no poder, y ya sabéis que me pirran estas cosas. Pero mejor no leáis la contraportada si no sois hipster de pura cepa, que lo de anarcoinfantil me repatea, la verdad (seguro que no soy la única). 

El primer contacto con Pippilota Delicatessa Windowshade Mackrelmint lo tuve, como muchos de mi generación, con esas reposiciones de la serie de televisión que siempre echaban durante los veranos. No puede decirse que la siguiera siquiera, pero siempre que haciendo zapping la pillaba, me quedaba embobada. En un ramalazo retro, el otro día me compré la camiseta de la serie en el FNAC (lo sé, a veces me paso). Una de mis escenas favoritas de la serie, que es el viaje en globo, no aparece en ninguna historia. Pero Astrid Lindgren, que inventó a Pippi para sus hijos, te atrapa y te engancha y provoca que desees ser niño otra vez y tener toda esa cantidad de horas para jugar (y leer). Personalmente, no creo que la autora tuviera en mente la noción de anarquía al crear a Pippi, aunque ahora los más doctos adultos sean capaces de encontrar rasgos y comportamientos tan anárquicos en el personaje, porque no acepta la sumisión y es una deslenguada. Puede que tengan parte de razón. Aunque creo que la buena de Astrid más bien tuvo en mente el concepto de libertad y fantasía, y de que todo es posible de creer cuando uno es pequeño. Sobre el papel todo vale. Que Pippi vivía sola y nadie le decía que tenía que acostarse a tal hora porque esa es la panacea para los niños: hacer cosas de mayores, cosas prohibidas. Que Pippi era más fuerte que Sansón porque la fuerza sobrenatural es lo que hace a los héroes de manual, y todo los niños quieren ser o el más fuerte de clase, o el más rápido, o el más ágil, o el más algo. Cómo no va a querer un niño ser pirata, tener un caballo, un mono que se llame sr. Nelson y cenar dulces día sí, día también. En todo caso, Pippi es la materialización de los sueños infantiles. Que vaya boquita tiene, desde luego. Que vaya puyitas tira a la sociedad que se empeña en cortar a todas las personas por el mismo patrón, también. Pero eso es algo que únicamente el lector adulto es capaz de comprender e inferir del texto original. Y en principio, Pippi fue un regalo de cumpleaños para una niña de 10 años. 
Astrid con Inger Nilsson allá por los 60. Esos calcetines
blancos son la leche.

A Astrid se le ve un poco el plumero, no lo vamos a negar, pues era una mujer como tiene que ser. Pero ella cómo iba a saber que más de 60 años después, de repente, una legión de modernos la leerían por estos lares. No hemos sido los únicos adultos que hemos hecho tal cosa, desde luego, pero lo mejor que le ha podido pasar a Pippilota en este país es que los de Blackie se interesaran por ella. Demostración de que en Suecia no sólo saben hacer novela negra, sino también que riamos hasta que se nos salten las lágrimas. Icono para los amantes de lo retro, Pippi puede llegar a ser insoportable cuando la invitas a una fiesta o a tomar té; Pippi te va a mentir, pero abiertamente; Pippi es la reina de cantarle las cuarenta a todos los se que meten donde no les llaman (y si no, no os perdáis el capítulo con Rosenblom). En resumen, Pippi es deslumbrrrrrrante. 

Hermanos no-modernos, dejad los prejuicios de lado: presentadle a Pippilota a los niños que tengáis alrededor y les haréis un favor. Leed a Pippilota cuando lo estéis pasando mal. Cuando estéis hartos de todo. Cuando estéis aburridos. O no. También cuando todo vaya sobre ruedas. Al menos, intentadlo. Porque no es nada sano dar de lado a la literatura infantil. Corréis el riesgo de que un domingo os levantéis y os pongáis a llorar porque todavía no es lunes y no tengáis que ir al trabajo. O que de repente, solo os interesen las matenméticas y plutificar sin parar. 

1 jul. 2013

El monstruo de colores no tiene boca (pero sí sueños)

En mi casa debe de haber centenares de fotos de cuando era pequeña que han inmortalizado un sinfín de momentos cotidianos y eventos familiares: Navidad, Reyes, días en la playa, cumpleaños, las muecas que le dediqué al pobre fotógrafo en la boda de mi prima. Fotos que retratan los cambios físicos y la mutación de las modas; donde de repente aparecen caras ya olvidadas y se cuela un entorno ajeno en tu vida actual (¿pero por qué tenía yo colgado ese póster en mi habitación?). Pero como siempre he sido incapaz de mantener un diario, recuerdo muy poco de lo que pensaba entonces, y por desgracia, menos aun de los sueños que tenía. Una auténtica lástima porque los sueños de los niños son más clarividentes que los nuestros, su fantasía está menos contaminada por los procesos diurnos, por la rutina, el estrés, las pijadas de mayores y, por lo general, tienen más capacidad para derivar en una aventura digna de narrar. Por suerte, Roger Omar tuvo la genial idea de crear El monstruo de colores no tiene boca.

El monstruo de colores no tiene boca es un sello independiente que se dedica a los sueños ilustrados. Desde 2002, Roger Omar es editor y recopilador de sueños infantiles que va cazando aquí y allá, en Valencia o México, un poco de forma improvisada, pero con una envidiable constancia. Sueños que se publican en acordeones con denominación de origen,  pues cada acordeón está compuesto por 6 sueños obtenidos en una ciudad o pueblo diferente. Por el momento, El monstruo de colores no tiene boca cuenta con un catálogo de 23 acordeones ilustrados por un elenco de artistas la mar de dispares e interesantes, todos con presencia en la red, algunos con un extenso currículum a sus espaldas. Actualmente el sello prepara un ambicioso recopilatorio con más de 200 sueños ilustrados. Además, éste es un proyecto multicultural, puesto que los sueños siempre se presentan en tres idiomas: español, inglés y una tercera lengua, que ya puede ser desde alemán, japonés, ruso, hebreo, mixteco o chino.

Tres acordeones al azar

Sin embargo, vayamos a lo verdaderamente importante: los sueños. Dice Roger Omar que no es que los niños de distintas ciudades vayan a soñar cosas distintas, pero que el entorno de alguna manera condiciona el escenario. Sea cierto o no, leyendo estos recopilatorios hemos podido identificar a muchos futuros cuentistas, lo cual nos llena de gozo, puesto que nos encanta inventar posibilidades, imaginamos que en un futuro muchos de estos niños serán guionistas o escritores. Algunos sueños son un estupendo punto de partida para una historia más larga. Lo que confirma que el ser humano debe agradecer a la naturaleza la habilidad de imaginar. La edición de los sueños es exquisita, lo que se traduce en acordeones que son un culto al género fantástico, a la ciencia ficción, a la magia y sobre todo al humor. Nunca hemos tenido un sueño tan marciano como el de Zuriel, que sueña que los extraterrestres quieren comerse sus cerebros con salchicha y queso para hacerse un taco; o el de Emma, que se enfrenta a los murciélagos con alas de ángel y un pintalabios. A veces tienen pesadillas, como Paula, que ve cómo a su hermana le salen escarabajos del ombligo, o Miriam, que sueña que es una tarta que todo el mundo se quiere comer. A veces sueñan con monstruos, brujas o ser Hulk. A veces, tienen miedo de esos seres, otras son  sus mejores amigos, como Nidia, que tiene un monstruo que le hace los deberes. A veces hay sueños dignos de convertirse en una histriónica distopía, como el de otra Paula, que sueña que la meten en la cárcel por llevar un pijama naranja. A un oso panda le crece un cuerno multicolor. Otra niña sueña que es una araña mascota a la que llaman Cloca, y otro es un zombi, con las manos pequeñitas y una gigantesca cabezota. 
Javier Sáez y los clones

Sinceramente, con semejante proyecto no nos extraña que Roger Omar haya podido movilizar a artistas de la talla de Max o Javier Sáez (del que ya hablamos aquí, porque somos fans). Pero de hecho, podríamos listarlos a todos porque cada uno en su estilo ha realizado un trabajo brutal para ilustrar con fidelidad la imaginación de los niños. Por ejemplo, nos ha encantado Mexer con sus abigarradas ilustraciones, llenas de detalles en los que perderse, como esa bruja que por nariz tiene un dedo. O Fred Blunt y sus divertidos doodles. O Derek M. Ballard cuyo estilo nos recuerda -no sé por qué- a los videojuegos del comecocos. A Javier Sáez lo tenemos que volver a nombrar, porque sin duda es nuestro ilustrador favorito de todo el proyecto. No lo podemos evitar, nos tira el dibujo "más tradicional" y detallado. El doctor Revillod nos ha marcado de por vida. 

Así que sin más dilación, os animamos a que visitéis la web de El monstruo de colores no tiene boca, y os empapéis bien, que son generosos y en el blog pulula mucho sueño que os va a arrancar más de una sonrisa. Pero sobre todo, os invitamos a apoyar este proyecto, pues merece mucho la pena y es algo definitivamente especial. Los acordeones se pueden conseguir aquí. Y para acabar, muchísimas gracias a Roger Omar por ponerse en contacto conmigo y presentarme su trabajo (lamento la tardanza en subir la reseña, que ha sido totalmente imprevista). Toda nuestra admiración para los valientes que se lanzan con estas cosas en estos mundos de hoy. Bravo. Y un aplauso grande como una catedral.
Max llenando árboles de momias con mala leche

Si lo consideráis oportuno, los mensajes y/o la difusión de este post serán más que bienvenidos y de antemano, nos mostramos agradecidas. ¡Gracias! Esperamos volver pronto ;) <----- (y pondremos todo nuestro empeño para que así sea).

El (c) de todas las imágenes pertence a El monstruo de colores no tiene boca