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11 ago 2012

nuestros señores padres del siglo XXI

Gritar cuando el pelo de la cabeza se cuela entre las piernas. Gritar tan fuerte que el eco traspase los confines de la Vía Láctea y todos los animales del bosque deseen huir del peligro. Y aun así, que la trenza insista en fecundarte, obscena.

De esta forma Coleada se transformó en un orondo chimpancé de mirada triste y pelaje lustroso. Ella siempre había sido una chica presumida. De hecho, se veía un ejemplar excepcional: limpio, de pelo sedoso; olía bien. Una rareza animal en cuanto a hábitos higiénicos se refiere.

Su padres nunca lograron aceptar esta transmutación. A los seis meses de oír a su hija predilecta repetir este galimatías sin parar, la vendieron al zoo de Chicago. Luego decidieron superarlo en un crucero a las Barbados. 

5 jul 2012

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Cuando M. vio el fantasma sobre mi cabeza, estaba cortando pelo de una cabeza con pocas canas. Se detuvo en seco y la clienta se removió en el asiento un poco molesta, pues tenía prisa. Yo seguía en la inopia de una revista de interiorismo que mostraba muebles estrafalarios en casas lejanas. El fantasma estaba decidido a atacarme en presencia de M. y llevarme a otra esfera de la realidad. Por despecho. Porque ni Lady Di ni María Estuardo hacían caso a su galantería. Él, que había sido caballero templario en el s.XIII. La otra clienta inspeccionaba en el espejo el trabajo a medio hacer de M., valorando si quejarse un poco para recuperar su atención.


M., pálido y estupefacto, no podía apartar la vista del fantasma que ahora abría la boca y se abalanzaba a cámara lenta sobre mi cogote. Pero el tinte que arraigaba en mi cabeza tuvo un efecto inesperado: el aliento fantasmal provocó que el pigmento se evaporase y el fantasma inhaló más producto de lo indicado para preservar la salud de los profesionales del peinado. Se esfumó en cuestión de segundos, coloreado y convulso, y nadie pudo ir a su socorro. M. seguía sin moverse. Por fin, la clienta le devolvió la vida que aparición tan funesta parecía haberle robado:

-Si eso, córtame un poco más de este lado, porfa.


Del gélido y tenebroso contacto, yo únicamente obtuve un ligero resfriado.