17 jul 2013

El pastor, las ovejas, el lobo y el mar de Einar Turkowski

Buenas noches tengan todos ustedes:

Nos habíamos propuesto reseñar el último álbum de Einar Turkowski, de verdad que sí. Por eso de que en el blog haya la máxima actualidad posible. Pero a este paso, vamos a reseñar toda su obra. Somos unas fans muy convencidas, y a Einar ya lo reseñamos aquí y aquí. Hoy volvemos con El pastor, las ovejas, el lobo y el mar, cuento que uno puede decidir leer en cinco minutos, o decidir quedarse embobado durante un buen rato. Rato, o días, semanas, años. Vaya por delante que nosotras tenemos incrustado en alguna parte del subconsciente el gen librero y lo que queremos en realidad es subir las ventas de este artista en España. Pero pensad que si nos hacéis caso, os vais a llevar algo bueno, bonito y barato. 



Hemos llegado a una flagrante conclusión: Turkowski es la única autoayuda  -o lo más parecido- que leemos. Qué bello es ayudarse llenando de álbumes ilustrados las estanterías. Es que puestos a extraer alguna lección, o plantearse alguna cuestión metafísica, mejor que sea gracias a un ilustrador obsesionado con los animales mecanizados y los solitarios en busca del sentido único de la vida. En esta ocasión, el protagonista es un pastor irlandés agobiado por el destino incierto y la fragilidad de sus ovejas handmade. No sé si alguna vez os habréis sentido preocupados por vuestro trabajo, por estar haciéndolo bien, por estar a la altura. Imagino que si además tenéis a cargo otras vidas, la importancia de cumplir con vuestro cometido debe de ser mucho mayor. Uno se dedica en cuerpo y alma a su trabajo, a sus estudios, a sus relaciones, sus pasiones, a lo que sea, en definitiva, a sortear el día a día. ¿Pero no os parece que a veces la vida está demasiado prescrita? ¿Cada cuánto uno debe replantearse la situación y abogar por el cambio? De hecho, ¿nos planteamos el cambio por voluntad propia? Suponemos que es más fácil no salir del redil y vivir como felices ovejitas (pero sssshhhh, uno debe intentar rebelarse siempre; eso lo sabemos, ¿verdad?).

Es lo que tiene Einar, y en parte por lo que nos vuelve locas: nos deja con una profundidad e introspección insólitas. A la par que nos llena el alma de imágenes divinas para decir bien alto lo de "oi oi oi, de pura satisfacción. ¿Qué os hace felices a vosotros? Pensaréis que somos simples, pero los libros, la música, las buenas películas, las risas, las conversaciones con amigos nos hacen felices. ¿Nunca habéis sentido nostalgia de estar en casa leyendo, cómodamente tirados en el sofá? Supongo que por ahí rondáis muchos empedernidos que nos daréis la razón. Y nos entenderéis. 

Oveja de las Mil y una noches


Así que sólo queremos decirlo de nuevo (y volveremos a repetirlo): leed a Einar. Regalad a Einar cuando no sepáis qué regalar, porque seguro que arrancará más de una sonrisa. Y sobre todo, encontrad la paz. Simple, pero nada fácil. 

Buenas noches tengan ustedes (también lo hemos dicho ya).



(c) Edita el Zorro Rojo. Traduce Helena Munín. Vale 10,95€


15 jul 2013

5 canciones por si tenéis un lunes

En euskera existe una expresión que me encanta y que literalmente traducida sería algo así como "tengo un lunes". Lo que significa: estoy de muy mala hostia porque es lunes. Es que es fantástica para esos momentos de me hierve la sangre por todo y por nada. Porque hoy otra vez nos toca trabajar, o nos debería. Pero, aunque es una expresión que me encanta decir, no pretendía recordaros la sensación de tener un lunes. De hecho, quería compartir un sentimiento contrario. Porque hoy he tenido un día de buen rollo, post fin de semana de pasármelo muy bien, reír mucho, descontrolarme bastante, pegarme una torta y acabar dolorida pero contenta. Fíjense, todas estas cosas en combinación existen.

Por si no ha sido igual en vuestro caso, para este lunes quizá ya no llegamos a tiempo, pero para el próximo, y en el caso de que fuera necesario, aquí van 5 canciones para contrarrestar los lunes de mierda. ¡Yuhu! A mí me funcionan. ¡¡Palabrita de Roald Dahl!! 

(Advertencia: Ponemos 5, como podríamos poner 10, y las ponemos en este orden como las podríamos poner al revés):

01. Europop - THE DIVINE COMEDY



02. Panic Station - MUSE (el vídeo es de traca) 


03. Circumambient - GRIMES


04. Fat Children - JARVIS COCKER


05. Safari Disco Club - YELLE 


11 jul 2013

Animales animados de Serguéi Tretiakov y Aleksandr Ródchenko

Hermanas, hermanos, hoy vamos a empezar con una pequeña reflexión filosófica que tenemos a mano:

Creo que elegimos a nuestros héroes personales de forma arbitraria, visceral. En algún recóndito paraje neuronal algo hace "clic" al contemplar, escuchar o leer algo y, entonces, uno se enamora de por vida de un creador, de un revolucionario, que le inspira a diario, o que siempre está ahí, en el fondo de la memoria para salir a relucir en el momento más inesperado. Hasta aquí nuestra efímera perorata sobre el héroe. Tenemos muchos, porque debemos de ser de amor fácil. Pero en la cúspide, entre la selección más exquisita, tenemos a Aleksandr Ródchenko. Autor polifacético: Ródchenko era pintor, era fotógrafo; trabajaba en publicidad (pero no a lo Mad Men, sino a lo propagandista socialista convencido); diseñador, profesor, pensador. Dijo aquello de "Nuestro deber es experimentar" y nos conquistó de por vida. Participó en único álbum infantil, Samozverí, traducido al español como Animales animados y que Gustado Gili tuvo a bien publicar en 2012 ¡¡en una edición bilingüe!! 


Animales animados viene firmada por el poeta soviético Serguéi Tretiakov, uno de los que acabarían siendo víctima de las Gran Purga de los años 30. Tretiakov pertenece a la vanguardia soviética de la época, a ese grupo de artistas futuristas que buscaban innovar con todo lo que hacían. Pero nunca había sido su intención convertirse en poeta infantil. Samozverí es un proyecto único, inspirado por su hijos y por los recuerdos de la infancia, en que dos niños juegan a transformarse en animales. Se publicó por primera vez en la revista El pionero, con ilustraciones de Boris Pokrovski. Cuando Aleksandr Ródchenko y, de forma colateral, su mujer Varvara Stepánova entraron en el proyecto allá por 1927 con la intención de reeditarlo (algo que nunca llegó a suceder), la obra se convirtió en un auténtico experimento fotográfico. Y esto es precisamente lo que casi cien años después tenemos entre manos.

Ródchenko diseñó una especie de teatro donde escenificar a los animales en tres dimesiones; Stepánova acabó de encajar las piezas y de montar al caballo, el canguro, el gato, etc. El diseño es sobrio y sencillo: cartulina blanca; fotografía en blanco y negro; juego de luces y sombras calculado al milímetro. Muy acorde con el arte constructivista del momento, un diseño al más puro estilo Bauhaus. Ródchenko también tiró de su infancia, cuando la necesidad le hacia crear sus propios juguetes con lo que tuviera a mano. Sin adornos, sin florituras, caras simpáticas en papel. Los artistas no simplemente querían ilustrar las versos del poeta, sino crear un manual de instrucciones para que los niños pudieran montar los animales y se adentraran en la obra de una forma más personal. Los animales originales se han perdido, sólo quedan las fotografías. También se perdieron las instrucciones específicas para el montaje de los distintos personajes que pululan por este teatro industrial, que casi parece improvisado, pero del que Ródchenko estudió cada ángulo antes de fotografiarlo. Gustavo Gili añade unas cartulinas recortables con los patrones ya perfilados, con las líneas de puntos que indican dónde doblar, algo que no se iba a incluir en el proyecto original. Pero suponemos que el niño del s.XXI difiere bastante del niño soviético. 

Quiero morir de la emoción: ¿eso del fondo serán los libros de Ródchenko?

Alguien puede pensar que es una obra fría, que el teatro en cartulina no funciona, que le falta color, que no llamará la atención de los niños de hoy. Y sin embargo, casi cien años después, sigue siendo una obra moderna, digna de una editorial que publica muchísimas cosas de diseño; única en su especie. Muy stop-motion, cuando todavía no era una práctica extendida. Muy diferente, en resumen. Pueda gustar o no, pero pocas cosas habréis visto que se le parezcan (pero si conocéis más álbumes así, por favor, decídnoslo).

No podemos ser imparciales con Ródchenko, que era un hombre del futuro. Esperamos que busquéis la obra, que le echéis un vistazo. Que nos contéis qué os ha parecido. Que volváis a leernos en nuestra próxima entrada.

¡Salud, camaradas!

Edita: Gustavo Gili -- Traduce: Marta Rebón y Ferrán Mateo -- Precio: 19€

7 jul 2013

Pippi Calzaslargas: todas las historias de Astrid Lindgren

No me importa confesarlo: yo también soy una moderna que compra Blackie Books. En más de una ocasión, he estado a punto de hacerlo por el simple hecho de poseer uno de sus maravillosos diseños. Comprar Blackie Books puede llegar a ser como comprar Converse, o que te fastidie un poco si en vez de Coca-cola te sirven otra cosa. Comercialmente, es una de las pocas editoriales que la gente compra de cabeza sin preocuparse por lo que viene dentro. El relevo de Compactos Anagrama, en mi opinión. Una de las independientes con más éxito (si no la conocéis, que lo dudo, tenéis que entrar ya en su web). Así que también confieso que -un poco al menos- el impulso de comprar Pippi Calzaslargas lo motivó el sello que lo publicaba, que con gran acierto ha recopilado todas las historias de Astrid Lindgren en un solo volumen (las ediciones de esa editorial que empieza con J, y cuyo nombre prefiero no recordar, son poco más que horrendas. J es un poco quiero y no puedo, pero eso ya es otra historia). Lo que vengo a decir es: soy una moderna sin complejos. Y también una niña. La portada de esta edición es moloncia a más no poder, y ya sabéis que me pirran estas cosas. Pero mejor no leáis la contraportada si no sois hipster de pura cepa, que lo de anarcoinfantil me repatea, la verdad (seguro que no soy la única). 

El primer contacto con Pippilota Delicatessa Windowshade Mackrelmint lo tuve, como muchos de mi generación, con esas reposiciones de la serie de televisión que siempre echaban durante los veranos. No puede decirse que la siguiera siquiera, pero siempre que haciendo zapping la pillaba, me quedaba embobada. En un ramalazo retro, el otro día me compré la camiseta de la serie en el FNAC (lo sé, a veces me paso). Una de mis escenas favoritas de la serie, que es el viaje en globo, no aparece en ninguna historia. Pero Astrid Lindgren, que inventó a Pippi para sus hijos, te atrapa y te engancha y provoca que desees ser niño otra vez y tener toda esa cantidad de horas para jugar (y leer). Personalmente, no creo que la autora tuviera en mente la noción de anarquía al crear a Pippi, aunque ahora los más doctos adultos sean capaces de encontrar rasgos y comportamientos tan anárquicos en el personaje, porque no acepta la sumisión y es una deslenguada. Puede que tengan parte de razón. Aunque creo que la buena de Astrid más bien tuvo en mente el concepto de libertad y fantasía, y de que todo es posible de creer cuando uno es pequeño. Sobre el papel todo vale. Que Pippi vivía sola y nadie le decía que tenía que acostarse a tal hora porque esa es la panacea para los niños: hacer cosas de mayores, cosas prohibidas. Que Pippi era más fuerte que Sansón porque la fuerza sobrenatural es lo que hace a los héroes de manual, y todo los niños quieren ser o el más fuerte de clase, o el más rápido, o el más ágil, o el más algo. Cómo no va a querer un niño ser pirata, tener un caballo, un mono que se llame sr. Nelson y cenar dulces día sí, día también. En todo caso, Pippi es la materialización de los sueños infantiles. Que vaya boquita tiene, desde luego. Que vaya puyitas tira a la sociedad que se empeña en cortar a todas las personas por el mismo patrón, también. Pero eso es algo que únicamente el lector adulto es capaz de comprender e inferir del texto original. Y en principio, Pippi fue un regalo de cumpleaños para una niña de 10 años. 
Astrid con Inger Nilsson allá por los 60. Esos calcetines
blancos son la leche.

A Astrid se le ve un poco el plumero, no lo vamos a negar, pues era una mujer como tiene que ser. Pero ella cómo iba a saber que más de 60 años después, de repente, una legión de modernos la leerían por estos lares. No hemos sido los únicos adultos que hemos hecho tal cosa, desde luego, pero lo mejor que le ha podido pasar a Pippilota en este país es que los de Blackie se interesaran por ella. Demostración de que en Suecia no sólo saben hacer novela negra, sino también que riamos hasta que se nos salten las lágrimas. Icono para los amantes de lo retro, Pippi puede llegar a ser insoportable cuando la invitas a una fiesta o a tomar té; Pippi te va a mentir, pero abiertamente; Pippi es la reina de cantarle las cuarenta a todos los se que meten donde no les llaman (y si no, no os perdáis el capítulo con Rosenblom). En resumen, Pippi es deslumbrrrrrrante. 

Hermanos no-modernos, dejad los prejuicios de lado: presentadle a Pippilota a los niños que tengáis alrededor y les haréis un favor. Leed a Pippilota cuando lo estéis pasando mal. Cuando estéis hartos de todo. Cuando estéis aburridos. O no. También cuando todo vaya sobre ruedas. Al menos, intentadlo. Porque no es nada sano dar de lado a la literatura infantil. Corréis el riesgo de que un domingo os levantéis y os pongáis a llorar porque todavía no es lunes y no tengáis que ir al trabajo. O que de repente, solo os interesen las matenméticas y plutificar sin parar. 

1 jul 2013

El monstruo de colores no tiene boca (pero sí sueños)

En mi casa debe de haber centenares de fotos de cuando era pequeña que han inmortalizado un sinfín de momentos cotidianos y eventos familiares: Navidad, Reyes, días en la playa, cumpleaños, las muecas que le dediqué al pobre fotógrafo en la boda de mi prima. Fotos que retratan los cambios físicos y la mutación de las modas; donde de repente aparecen caras ya olvidadas y se cuela un entorno ajeno en tu vida actual (¿pero por qué tenía yo colgado ese póster en mi habitación?). Pero como siempre he sido incapaz de mantener un diario, recuerdo muy poco de lo que pensaba entonces, y por desgracia, menos aun de los sueños que tenía. Una auténtica lástima porque los sueños de los niños son más clarividentes que los nuestros, su fantasía está menos contaminada por los procesos diurnos, por la rutina, el estrés, las pijadas de mayores y, por lo general, tienen más capacidad para derivar en una aventura digna de narrar. Por suerte, Roger Omar tuvo la genial idea de crear El monstruo de colores no tiene boca.

El monstruo de colores no tiene boca es un sello independiente que se dedica a los sueños ilustrados. Desde 2002, Roger Omar es editor y recopilador de sueños infantiles que va cazando aquí y allá, en Valencia o México, un poco de forma improvisada, pero con una envidiable constancia. Sueños que se publican en acordeones con denominación de origen,  pues cada acordeón está compuesto por 6 sueños obtenidos en una ciudad o pueblo diferente. Por el momento, El monstruo de colores no tiene boca cuenta con un catálogo de 23 acordeones ilustrados por un elenco de artistas la mar de dispares e interesantes, todos con presencia en la red, algunos con un extenso currículum a sus espaldas. Actualmente el sello prepara un ambicioso recopilatorio con más de 200 sueños ilustrados. Además, éste es un proyecto multicultural, puesto que los sueños siempre se presentan en tres idiomas: español, inglés y una tercera lengua, que ya puede ser desde alemán, japonés, ruso, hebreo, mixteco o chino.

Tres acordeones al azar

Sin embargo, vayamos a lo verdaderamente importante: los sueños. Dice Roger Omar que no es que los niños de distintas ciudades vayan a soñar cosas distintas, pero que el entorno de alguna manera condiciona el escenario. Sea cierto o no, leyendo estos recopilatorios hemos podido identificar a muchos futuros cuentistas, lo cual nos llena de gozo, puesto que nos encanta inventar posibilidades, imaginamos que en un futuro muchos de estos niños serán guionistas o escritores. Algunos sueños son un estupendo punto de partida para una historia más larga. Lo que confirma que el ser humano debe agradecer a la naturaleza la habilidad de imaginar. La edición de los sueños es exquisita, lo que se traduce en acordeones que son un culto al género fantástico, a la ciencia ficción, a la magia y sobre todo al humor. Nunca hemos tenido un sueño tan marciano como el de Zuriel, que sueña que los extraterrestres quieren comerse sus cerebros con salchicha y queso para hacerse un taco; o el de Emma, que se enfrenta a los murciélagos con alas de ángel y un pintalabios. A veces tienen pesadillas, como Paula, que ve cómo a su hermana le salen escarabajos del ombligo, o Miriam, que sueña que es una tarta que todo el mundo se quiere comer. A veces sueñan con monstruos, brujas o ser Hulk. A veces, tienen miedo de esos seres, otras son  sus mejores amigos, como Nidia, que tiene un monstruo que le hace los deberes. A veces hay sueños dignos de convertirse en una histriónica distopía, como el de otra Paula, que sueña que la meten en la cárcel por llevar un pijama naranja. A un oso panda le crece un cuerno multicolor. Otra niña sueña que es una araña mascota a la que llaman Cloca, y otro es un zombi, con las manos pequeñitas y una gigantesca cabezota. 
Javier Sáez y los clones

Sinceramente, con semejante proyecto no nos extraña que Roger Omar haya podido movilizar a artistas de la talla de Max o Javier Sáez (del que ya hablamos aquí, porque somos fans). Pero de hecho, podríamos listarlos a todos porque cada uno en su estilo ha realizado un trabajo brutal para ilustrar con fidelidad la imaginación de los niños. Por ejemplo, nos ha encantado Mexer con sus abigarradas ilustraciones, llenas de detalles en los que perderse, como esa bruja que por nariz tiene un dedo. O Fred Blunt y sus divertidos doodles. O Derek M. Ballard cuyo estilo nos recuerda -no sé por qué- a los videojuegos del comecocos. A Javier Sáez lo tenemos que volver a nombrar, porque sin duda es nuestro ilustrador favorito de todo el proyecto. No lo podemos evitar, nos tira el dibujo "más tradicional" y detallado. El doctor Revillod nos ha marcado de por vida. 

Así que sin más dilación, os animamos a que visitéis la web de El monstruo de colores no tiene boca, y os empapéis bien, que son generosos y en el blog pulula mucho sueño que os va a arrancar más de una sonrisa. Pero sobre todo, os invitamos a apoyar este proyecto, pues merece mucho la pena y es algo definitivamente especial. Los acordeones se pueden conseguir aquí. Y para acabar, muchísimas gracias a Roger Omar por ponerse en contacto conmigo y presentarme su trabajo (lamento la tardanza en subir la reseña, que ha sido totalmente imprevista). Toda nuestra admiración para los valientes que se lanzan con estas cosas en estos mundos de hoy. Bravo. Y un aplauso grande como una catedral.
Max llenando árboles de momias con mala leche

Si lo consideráis oportuno, los mensajes y/o la difusión de este post serán más que bienvenidos y de antemano, nos mostramos agradecidas. ¡Gracias! Esperamos volver pronto ;) <----- (y pondremos todo nuestro empeño para que así sea).

El (c) de todas las imágenes pertence a El monstruo de colores no tiene boca. 


22 abr 2013

Castilla Drive de Anthony Pastor

Ella. Sally Salinger. Madre de dos adolescentes. Casada y abandonada por su marido. Fumadora. Tiene pinta de antipática y se dedica al negocio que hereda de su cónyuge: investigar. Es detective sin licencia y especializada en adulterio y fraudes a aseguradoras. Es de las que no llega a fin de mes. De las que tiene un coche tan americano como esos que tienen paneles de madera en los laterales. Es una mujer sin miramientos por la estética que aun así tiene a unos cuantos encandilados. Es una tipa dura, digamos. 

Él. Osvaldo Brown. Es poeta y tiene miedo. Es un grandullón tranquilo, callado. Serio. Un solitario que recibe un disparo desde una pantalla negra: la boca abierta de unos almacenes que siempre permanecen cerrados. Está enamorado. Siente pánico porque cree que su asesino va a venir a rematarlo. Persigue a Sally por los pasillos del supermercado. 

Lo que me llamó más la atención de este cómic es que tiene un rollo muy Fargo.  No sabría decir si es por el flequillo de la protagonista, o por la nieve, aunque este caso es inaudita en Trituro, nuestra ciudad inventada, una ciudad que vive una extraña situación en los días previos a Navidad: el frío. Pasan cosas fuera de lo común, pero con total naturalidad, a personas como las que te cruzas en la calle y de las que no esperas tal resiliencia. Lo más extraño en el fondo quizá sea el temporal.   

Castilla Drive es una novela negra intimista, sobria, con personajes mundanos en situaciones comprometidas. Ganadora del polar en el pasado Festival Internacional de Angoulême, tiene un arranque magistral: han disparado a un tipo cualquiera y lleva una vida tan anodina y solitaria, que hasta la policía cree que  es imposible que haya sido de forma intencionada y lo atribuye a críos jugando con lo que no deben. No hay pistas, no hay ni rastro. Pero Osvaldo Brown siente un miedo atroz y por eso contacta a la detective Sally Salinger, para que le ayude a resolver su caso. Aunque no son necesarias muchas viñetas para saber que no es el único motivo. 

A la mitad, la historia se vuelve un poco predecible. Uno ya sabe por dónde van a ir los tiros. Cuantos más se profundiza en la vida de los personajes, uno puede incluso adivinar el desenlace. Se siente. Pero ya es demasiado tarde, ya no tiene importancia, porque es un cómic que engancha, cuya lectura es demasiado agradable aunque no todas las emociones y escenas sean amables. Que uno puede hacer suyo, porque son cosas que pasan: hay padres que abandonan, que decepcionan, hay personas que se encuentran tarde. Uno quiere llegar hasta el final. Ver si Sally mejora su situación, si Osvaldo encuentra la paz. Si el final es más que feliz, es de American Dream. 



Tampoco uno puede separarse de Trituro así como así. De esos colores pasteles, sepia, de las luces de farola a las tantas. Un poco pulp. Un poco pop. Anthony Pastor tiene ascendencia española, pero de momento Castilla Drive es la única obra disponible en español. Amantes del cómic o no, que mañana es Sant Jordi y, como toda novela negra, lo bueno es la cantidad de potenciales lectores que puede llegar a tener. A nadie le amarga un misterio, sea en el formato que sea. Consideradlo.

¡Hasta después del Apocalipsis!

p.s: Edita La Cúpula -- Traduce Raúl Martínez -- 20€

19 abr 2013

Dos hermanas reciben visita de Sonja Bougaeva

¡Hermanos, hemos vuelto!

Con otra delicatessen. Por no variar. Con otro proyecto de fin de carrera que se transformó en un álbum ilustrado que nos ha parecido una genialidad. De autora rusa (¡¡¡¡viva!!!!) asentada en Hamburgo, que nació en San Petersburgo (love total) y publicó por primera vez en Suiza. Un cuento sobre lo que nunca debemos hacer a los demás, pero sobre todo, sobre lo que no debemos permitir que nos hagan. Aplicable a diversos aspectos de la vida: la vida doméstica, el aspecto personal, a nuestras ideas fundamentales, a nuestros gustos esenciales. Debemos defender nuestro derecho a ser como somos. No traicionarnos jamás. 

¿Os acordáis de Judi Dench y Maggie Smith en Ladies in Lavender? Seguramente no -y seguramente yo me acuerdo por Daniel Brühl-, pero ahora mismo me vienen a la cabeza porque las protagonistas de este álbum son muy parecidas: dos hermanas viven apartadas del mundo y a su aire en una isla con la única compañía de sus mascotas, que son amigos y hermanos más que otra cosa (yo esto lo entiendo) y campan por la casa y el jardín a sus anchas. Las hermanas hacen y deshacen a su antojo; son autosuficientes, porque tienen su pequeño huerto, y viven en una de esas casas que cuentan sus vidas y reflejan sus gustos: donde se apilan centenares de objetos con valor sentimental, y donde sobre todo, son verdaderamente felices. El único contacto que tienen con el exterior es el transbordador que les trae los periódicos y cartas una vez a la semana. Si necesitan comprar alguna cosa, porque se les ha acabado el té, por ejemplo, cogen su bote y reman hasta la ciudad más próxima. En definitiva, son libres. Propietarias de sus vidas. 



Hasta que un día reciben la visita del primo Hans. Al principio, están encantadas. Porque Hans les arregla el grifo que gotea. Les arregla la lámpara del pasillo, la silla que cojea. Y entonces, un día, les pinta la casa. Les cambia el desayuno. Echa las mascotas al jardín, llueva o haga frío. Les cambia el salón que estaba lleno de trastos (según él); arregla el césped a su gusto. Pone a las hermanas a hacer ejercicio. Sí, llegó Hans a cambiarles la vida. Y yo me pregunto:

¿Con qué derecho? ¿Qué derecho tienen/tenemos de cambiar nuestra forma de vivir, que al final, siempre es producto de nuestra forma de ser? ¿Qué necesidad tiene un ser humano de querer cambiar a otro? Aun más: ¿por qué lo íbamos a permitir? 

Un álbum sencillo y precioso que de forma brutal y divertida pone en evidencia lo absurdo e intrusista que somos los seres humanos. Las hermanas eran felices y de repente enferman por culpa del pariente. Gozaban de una vida pacífica en su caos particular (y yo que puedo vivir en el caos, os aseguro que es tan válido disfrutar de él como lo es disfrutar del orden). Desde luego, la casa de una persona es su templo y es sagrada. Somos una especie territorial, y lo nuestro es nuestro y que no lo toque nadie. 



A todo esto, sumadle una gracia innata que hará que os enamoréis de las dos hermanas, y de sus mascotas, por supuesto. Y envidiaréis un poquito la paz idílica en la que viven, y a la que todos deberíamos aspirar (que cada cual elija el formato). Y querréis matar un poquito a Hans, o al menos, expulsarlo de la isla para siempre. ¿Y verdad que vais a comprar por Sant Jordi un álbum ilustrado? Pues eso, nosotras dando ideas.

En breve volveremos. Extasiadas, desde luego.

p.s: Publica Takatuka. Traduce Carme Gala. Vale 15 €

p.s.2: Éste lo aconsejamos especialmente para adultos como recordatorio. Y para niños un poco más mayores, como consejo de vida ;) 




18 abr 2013

A de Atoms for Peace

Hoy me apetece poner una de sus canciones. Porque es uno de mis héroes. Uno de mis iconos. (Sexointelectuales). Porque me mola AMOK y porque ayer la flipé con él y Nigel Goldrich en Razzmatazz. 

Hace mucho que no dejábamos nada de música por aquí, y ya tocaba. 

Digo.



16 abr 2013

La caputxeta vermella de Aaron Frisch & Roberto Innocenti

Decir que Roberto Innocenti es uno de los mejores ilustradores en la actualidad resulta una obviedad. Pues bien, vamos a ser obvias: fans absolutas de este artista italiano que se ha llevado el reconocimiento mundial en varias ocasiones y del que ya hablamos aquí. Esta vez vuelve a la carga con una versión de Caperucita cuyo guión firma el recientemente fallecido Aaron Frisch. Nosotras echamos mano de la traducción al catalán que poco inteligentemente, creemos, se llama  La caputxeta vermella, pero en realidad el álbum se titula The Girl in Red (en castellano, La niña de rojo, como bien decidió Kalandraka). 


Creemos que a estas alturas nadie necesita una sinopsis del cuento de Caperucita roja, pero este álbum merece mucho la pena porque no sólo se trata de una versión, sino de una actualización en toda regla: tenemos una Caperucita moderna de nombre Mireia/Sofía (dependiendo de la traducción) que vive con su madre en un bloque de pisos en un barrio (el Bosque) bastante deprimido de una gran ciudad totalmente industrial. La caperuza roja también se la ha hecho la abuela; la niña también decide ir a visitar a la abuelita porque está enferma y le lleva víveres, esta vez en la mochila. Pero el paisaje es bien diferente: edificios, residuos, masificación humana; escaparates, luces de neón y un día de tormenta. Parajes tan abandonados y oscuros como los de aquel espeso bosque, y mucho más peligrosos. Nuestra heroína es muy valiente, pero se las tendrá que ver con matones en moto y con el Cazador/Lobo. ¡SPOILER! Otra licencia de los autores: aquí el supuesto salvador es un impostor. Frisch & Innocenti convierten al héroe del cuento original en todo un depredador, así lo asimilan a la figura del lobo. Pero haciéndole justicia a la bestia: aquí es el humano, con nombre de humano, el que siembra el terror y es capaz de la vileza más baja del mundo: atacar a los niños y a los indefensos. 




El álbum no has parecido una auténcia maravilla, por supuesto por el arte de Roberto Innocenti, y por la transformación de un clásico en una crítica social que no es gratuita: la ciudad es una auténtica jungla para una niña que simplemente quiere llegar segura a casa de la abuela. Es peligrosa aunque sea de día, aunque haya gente por la calle. Como dice el guión: "Todo el mundo te ve, pero nadie te mira". No sé vosotros, pero yo lo he experimentado en más de una ocasión en mi ciudad miedo, a ciertas horas y en ciertas zonas, porque sé que muy pocos son los que se lanzarían a ayudarte. Es muy triste, pero es así, y hay innumerables ejemplos que ya han salido en los medios y no vamos a comentar. A veces pienso que estamos juntos porque no queda otro remedio; que vivimos en ciudades, en grupos a los que en realidad no pertenecemos. Que convivimos, pero nos queremos poco. Lo que es hasta cierto punto natural, no nos hemos podido elegir. Que eso de la bondad de los desconocidos es un mito (a veces) y que los valientes se cuentan con las manos de una sola mano. Este álbum es tan valioso porque es fácil identificarse con el miedo de esta neo Caperucita. Es importante, aunque su fondo nos deja bastante mal como ciudadanos metropolitanos. Lo mejor de todo (cuidado, AQUÍ HAY MÁS SPOILERS): tenemos dos finales alternativos para la historia: a) el que acaba mal, lo que es previsible dado el escenario y los malvados con los que esta niña indefensa se encuentra y b) el final feliz que parece una impostura para hacerse la foto de rigor: la policía atrapa al villano justo a tiempo. Pero todo se presenta extraño, es mentira. ¿La policía justo a tiempo, con ese despliegue de medios, sin haber esperado las dichosas 24 horas? Las presentadoras de televisión que cubren el feliz desenlace dan una pista de que los autores han añadido esa lámina para que los niños no le cojan pavor al cuento, o a salir a la calle directamente. Las escenas finales son todas muy CSI. 

Una versión brutal que no nos puede dejar indiferentes, queridos urbanitas. Con un sinfín de ilustraciones para babear con las minuciosas ilustraciones. Ya dije en su momento que Innocenti te hace sentir como cuando buscas a Wally, con todo el sinfín de detalles que es capaz de añadirle a los cuadros. Pues bien, aquí a buscar el lobo y a empaparse de referencias cosmopolitas. Un álbum de 34 páginas que te puede durar un cuarto de hora o tres horas o una semana. Todo depende de lo que te apetezca. Porque los cuentos clásicos nunca se pasan, ¿verdad? Y porque es de esas obras en las que se descubre algo nuevo con cada lectura

Si lo leéis, ya nos diréis... ¿Sois de los fatalistas, o de los de happy ending?

¡Hasta pronto!


p.S: Datos técnicos del álbum en catalán... Edita Símbol Editors. Traduce Núria Sales i Rovira. Cuesta 17€ (un poco más baratín que en castellano, wow!). Ponéroslo en la lista para Sant Jordi ;)  

12 abr 2013

Preparar microcuentos para concursos a los que nunca llego a presentarme

Es la tónica de mi vida. Querer hacer cosas y no mover un dedo. Bueno, mover las manos sobre el teclado y acumular documentos de Word en carpetas de nombres diversos. Este texto era para un concurso de microcuentos sobre la crisis al que no me presenté. Lo rescato porque me parece tan feudal como el veto y boicot estudiado al libro Adiós, princesa. ¿Sería posible? Yo estoy segura de que no existen los filántropos.

...

El proyecto sociológico fue todo un éxito. El undécimo presidente de la crisis era asimismo el primero nacido en tiempos de recesión. Y había encontrado la panacea estatal, la falacia definitiva: había devuelto a aquel pueblo de montaña al pasado. Y esperaba lograrlo con todo el país. Contaba con un complicado entramado de propaganda que borraría la memoria colectiva. Morirían todos los que habían conocido tiempos mejores. Los que eran capaces de reconocer cuándo se estaba pisoteando su libertad y privándolos de derechos fundamentales y que siempre habían tenido. Y borraría sus recuerdos.
A las cinco de la tarde del jueves, el autobús que suministraba provisiones a aquel pueblo de montaña se detuvo en la plaza. Un centenar de habitantes se congregó alrededor del vehículo. El conductor abrió las compuertas y descendió meneando la cabeza. Tensos esperaban las malas noticias, ya sabidas:
—Se acabó. Nos hemos quedado sin carburante. Para siempre.
Algunas señoras se cubrieron la boca ahogando un grito. Algunos renegaron. Muchos lloraron en silencio.
El gobierno había anunciado en su boletín la desaparición de los carburantes. El apocalipsis: un mundo sin combustible. Estaban solos en medio de las montañas. Se esperaba una nevada para dentro de dos días. Justo cuando finalizaba el proyecto: el gobierno cortaría la luz y culparía al mal tiempo. Los dejaría a oscuras.
Y se olvidaría del pueblo.