18 may. 2012

El increíble niño comelibros de Oliver Jeffers

Advertencia: Somos muy fans de Oliver Jeffers. Cualquier tipo de objetividad es mínima a la hora de valorar su obra.

Pero por otro lado...

¿Acaso no es objetivo decir que El increíble niño comelibros es una historia simplemente brillante?



Enrique (Henry en el original) adoraba los libros. Hasta tal punto que un día empezó a comerlos. Fue de casualidad; al principio, sólo unas pocas páginas. Pero acabó por engullirlos. Le gustaban especialmente los libros de color rojo. Y como bien dice el autor lo mejor era que con cada libro, Enrique se hacía más listo. Un auténtico chollo. Hemos estado a punto de cambiar nuestra dieta.

Sin embargo, el idilio no podía durar eternamente. Algo dejó de funcionar. La información se hizo un batiburrillo en su cabeza y Enrique pasó a tener auténticas pesadillas, a sentirse enfermo. Hasta que su afición se hizo insostenible y perjudicial para su salud. Era abrir la boca y sólo era capaz de producir un galimatías.

¿Vosotros qué creéis que hizo?

A la 1...

las 2...

las 3...


¡¡Por supuesto!! ¿Qué iba a hacer? Dejó de comer los libros y pasó a leerlos. Este giro en la trama es lo que nos parece auténticamente brillante. Una historia original, con mucha gracia e ilustrada de forma deliciosa, que además, tiene una conclusión ideal para incitar a los niños a leer y dejar de hacer otras cosas.

Pero qué vamos a decir de las ilustraciones de Jeffers, si ya advertimos que no seríamos objetivas. Creemos que con este libro, el autor se superó a sí mismo. Pues es un álbum cuidado al detalle, no sólo la ilustración, sino la composición y tipografía. Por ejemplo, nos encanta la escena en que el guión pasa a inscribirse en los lomos de los libros que carga Enrique para devorarlos. Los colores de fondo. Que una punta de la portada tenga literalmente un bocado. Que sean dibujos sencillos, muy sencillos, pero tan efectistas, como ese tomo de Moby Dick en un plato junto a unas patatas fritas. 


Además, Oliver nos parece monísimo. 

Nosotras vamos a regalar el libro a un niño. A modo de inspiración.  Pero nadie debería perderse esta diversión. Esperamos que hagáis lo propio, que os lo autorregaléis. ¡Y cuidado! No vayáis a descubrir un nuevo hábito adictivo...

Os dejamos con el book-trailer:





p.S: Edita... Fondo de Cultura Económica. Traduce: Francisco Segovia.