22 sept. 2013

La no reseña de Louis Riel de Chester Brown

Camaradas:

Vaya por delante, y aunque se advierte en el título, que hoy traemos una no reseña del aclamado cómic biográfico Louis Riel que Chester Brown publicó en el año 2003 y en el que se relata la rebelión del pueblo aborigen de los Métis contra el gobierno canadiense, ideada y liderada en parte por el otrora granjero Riel. No es nuestra intención escribir una reseña concisa y con espíritu crítico. Si buscáis algo así, podéis dirigiros a los sabios que escriben en medios especializados, y por ejemplo leer ésta de aquí. Amén.

Para nosotras Louis Riel forma parte de los souvenirs que me traje de la primera expedición de mi vida al otro lado del gran charco. El cómic de Chester Brown me lo traje concretamente de Toronto el pasado abril, y lo compré en una de las tiendas de cómic más chulas que he visitado jamás (véase la foto, e imaginad que lo de dentro es unas cuantas veces mejor). The Beguiling Books & Arts es todo un icono en la ciudad, cosa de la que me enteré después. Sus dueños viven entregados a la promoción del cómic alternativo y underground en su paraíso atestado de novelas gráficas, cómics de grapas, fanzines, revistas y miles de llamativas publicaciones con un cierto grado de desorden encantador. Podéis leer más sobre este mítico lugar, que tiene una historia muy interesante, en su entrada en la Wikipedia aquí. Además, los dueños son los mismísimos organizadores de la Toronto Comics Arts Festival, lo que demuestra su increíble generosidad con sus coetáneos. Nosotras siempre aplaudimos a los libreros por vocación, aunque su servicio a la comunidad sea a veces denostado, poco apreciado, y apenas reconocido. No sé si hablé con Steve Solomos o Sean Scoffield, pero sí recuerdo a un tipo delgado, de grandes gafas de pasta, maravillosamente friendly -como todos los canadienses con los que me topé y conocí- que instantáneamente me recordó a Jarvis Cocker. Sí, desde luego que tenía esas pintas, aunque el pelo mucho más limpio. Y así se me ha quedado en la memoria; me enamoré un poco, no lo voy a negar. Quién no lo hubiera hecho. Sin llegar a infravalorar a mi tendero de cómic habitual y a los buenos amigos que me recomienda cosas acertadamente, pero me encantaría poder visitar The Beguiling todas las semanas y que fuese aquel neo Jarvis quien me recomendase caviar del bueno. Le dije que quería algo que me sirviera como recuerdo de Canadá. Sin dudarlo me dio el cómic de Chester Brown. Ya había pensando en ese autor como opción (que vive en Toronto, pero que en realidad es del Quebec) y, entonces, él me preguntó qué me gustaba, qué leía. Y me recomendó cosas. Y salí con Chester Brown, el primero de Parker, dos grapas de autores mucho menos conocidos (de esto algún día os hablaremos) y, además, pude encontrar el encargo que me habían hecho tras varias tentativas frustradas -aunque parezca mentira, no es tan fácil encontrar en Toronto a Guy Delisle en francés. Si alguna vez estáis por allí, no podéis, bajo ningún concepto, perderos esta tienda.

Yo estuve a punto de comentarle al Jarvioso vendedor que si le podía mandar por email un CV


A Chester Brown lo voy a seguir leyendo, porque Louis Riel es un comicazo. Es un trabajo bastante fiel a lo que fue la vida de este rebelde y pensador, figura muy importante durante la formación de Canadá. Por supuesto, como en todo proceso de expansión geográfica, no es una historia dulce y seguramente a los patriotas canadienses no les haga mucha gracia ver reflejadas según qué acciones y actitudes de su gobierno. A mí me ha servido para conocer un poco más sobre la historia de este país que por razones obvias (¿a quién no le interesa de dónde proceden sus amigos?) forma parte de mis nuevos intereses y que nuestros libros de Historia y Geografía siempre se saltan. Canadá está ahí arriba, haciendo frontera con Estados Unidos y tiene mucha nieve durante muchos meses al año. Y poco más. Pero Canadá también tiene una historia de indios nativos muy interesantes. Así que si en general sois de los curiosos, Louis Riel os va a gustar. Mucho más emocionante que las películas de Mel Gibson, pues Brown no se ha cortado en ningún momento, y muestra lo mejor y lo peor de cada facción combatiente. Es una narración bastante objetiva, muy al estilo de la crónica, sobria, en blanco y negro,  y con unas extensas notas al final por si alguien desean profundizar en detalles.

En español lo edita La Cúpula. Y por lo que sé no es un cómic difícil de adquirir ;) Si lo hacéis, o si lo habéis leído, ya me comentaréis.

Les dejamos también la web de The Beguiling aquí. Acaben de pasar un buen domingo. Nosotras quizá lo hagamos en compañía de Michael Caine.

Oh, yeah!





14 sept. 2013

I Capture the Castle de Dodie Smith

Buenos sábados tengan, camaradas.

No sé si a vosotros os pasará, pero siempre hay un par o tres de novelas al año que, sin esperarlo, acaban resultando de lo mejor que he leído hasta ahora. De esas que no puedo soltar hasta llegar al final, de las que devoro cien páginas de una sentada (quizá ustedes sean unos privilegiados, pero a mí esto me pasa muy de vez en cuando). Me pasó con Rebecca y me pasó con Cumbres borrascosas, y con Doctor Zhivago, y El maestro y Margarita (por supuesto); también con Drácula. Diréis que era obvio que algo así pudiera pasarme con libros semejantes, pero en la mayoría de los casos que he nombrado, al empezar el libro, no había puesto grandes esperanzas en que fuera una total revelación. Como en el caso de El guardián entre el centeno, que empecé un poco porque me daba vergüenza no haber leído la obra. Y pensando, seguro que no es para tanto; no la pude soltar. Y me ha pasado con Dodie Smith y su I Capture the Castle, obra que encontré por casualidad, mirando por ahí con qué podía surtir las estanterías de la librería.

En muchas reseñas, he visto cómo calificaban esta obra de novela juvenil. Pero eso es una burda simplificación del asunto, sustentada en que la protagonista y narradora tan sólo tiene diecisiete años (y en muchos momentos, pensamientos de mujer adulta). La prosa de Smith da para mucho más, y se merece que la consideren un clásico con mayúsculas. Aunque me quede lejana esa edad, y por supuesto, aunque sea una época extraña para nosotros hoy -la campiña inglesa de los años 30 del siglo pasado-, uno no puede evitar sentir atracción hacia un elenco de personajes variopintos, entrañables y, por supuesto, del todo creíbles. Cassandra, nuestra heroína, con ese tono tan de las Brönte a ratos, enamora desde las primeras páginas. I Capture the Castle es en realidad su diario, en tres partes, donde relata los avatares de su familia venida a menos. Empobrecidos por el bloqueo del cabeza de familia -escritor de un único éxito-, malviven en un castillo abandonado y apartado prácticamente de la civilización y condenados a la miseria más extrema. Han vendido los muebles, la porcelana; apenas tienen para comer y para vestirse, y incluso se diría que son un poco inútiles, o muy jóvenes para trabajar. La fortuna de la familia cambia cuando sus nuevos terratenientes, los Cotton, unos acaudalados norteamericanos que heredan la finca por casualidad, irrumpen en sus vidas y la hermana mayor, Rose, está dispuesta a casarse con Simon Cotton para sacar a la familia de la pobreza. Esto es un resumen muy discreto, pues nombrar a todos los personajes partícipes de la trama podría extenderse demasiado (pero que viva Topaz -la madrastra- y el topazismo). Es una novela costumbrista, que mira al pasado y bebe de la tradición inglesa como la que más (influenciada por las grandes como Austen, Brönte, Wharton), pero muy moderna en según qué aspectos. Los personajes femeninos, por ejemplo, no son para nada débiles, ni se demuestran a merced de los hombres o el fatuo destino; tienen su propia manera de pensar y hacer, y gracias Dodie, no son simples floreros. I Capture the Castle es de esos relatos que pueden ser trepidantes porque hacen que la vida cotidiana sea emocionante; donde los sentimientos, celos, medias mentiras, cosas que no se dicen se entremezclan con las convenciones sociales y las ambiciones personales. ¡¡CUIDADO SPOILER!! Y con un final desgarrador y casi trágico, por supuesto, en el contexto de la historia (en la vida real, quizá no nos parecería para tanto). Pero muy real; la amargura siempre parece real. Uno quizá no puede sentirse próxima a Cassandra en cuanto a su condición, pero seguro que encontrará sentimientos volcados en su diario que no le son ajenos.

Dodie Smith, a quien se recuerda sobre todo por su producción teatral y por ser la autora de Los 101 dálmatas, escribió esta novela porque echaba de menos su país. Exiliada en la luminosa California, sentía nostalgia por una tierra húmeda, lluviosa, por el tantas veces recurrente páramo inglés. Aunque su novela también es una bonita oda a la juventud, donde se siente y se vive al límite cualquier pequeñez. Donde se recupera la sensibilidad de las pequeñas cosas, de enamorarse por primera vez, de dejar atrás la infancia y empezar a darse cuenta de lo traicionera e injusta que puede ser la vida. No os parecerá una idea original, porque no lo es, pero es un trabajo muy bien hecho, que deja un maravilloso recuerdo. Es de esas novelas que tocan, de las que te recuerdan cosas que te han pasado alguna vez, y por eso, de un valor incalculable.

Existe una adaptación cinematográfica, por supuesto, con Romola Garai. Y aunque Cassandra es un personaje simplemente maravilloso, especial, como hay pocos, de momento, no nos creemos capaz de visionarla. El recuerdo del destino de Cassandra, de cómo acaba la novela, todavía es tan vívido que no volveríamos a pasar por ese trance. Primero, porque seguro que la adaptación no le hace justicia al texto. Segundo, porque -y esto puede ser una simple opinión personal- el desenlace es muy triste. Hay que ser honestos, en este tipo de literatura, la melancolía, casi la tragedia, es inevitable. 

Hemos tenido la suerte de disfrutar de la novela en una edición de Vintage (ya sabéis, nuestra editorial favorita para las ediciones de bolsillo en inglés), pero nos consta que Salamandra publicó una traducción (ahora bien, no sabemos si todavía se encuentra en edición). Si son ustedes un poco o muy anglófilos, no duden en darle una oportunidad. Y si lo consideran conveniente, expresen su opinión más abajo.

Gracias. 

11 sept. 2013

Llibre de les M'Alícies de Miquel Obiols y Miguel Calatayud

Deben de quedar pocos rincones en el mundo en que sus nobles habitantes no conozcan la historia de Alicia en el país de las maravillas. Muy posiblemente, también quedarán pocos artistas, escritores y lectores que nunca hayan oído hablar de Lewis Carroll, al menos, les sonará de algo. Y seguro que son miles los que en algún momento se han dejado cautivar por la obra del minucioso Mr. Dodgson. Alicia puede ser un aunténtico suplicio para un traductor, cuan fortaleza inexpugnable, pero paradójicamente, se presta a un sinfín de interpretaciones libres y versiones. Se ha convertido en la dulce niña de Walt Disney, y en una interpretación onírica en clave de stopmotion. Le han dedicado canciones psicodélicas grupos que formaron el cartel de Woodstock, por citar ejemplos notables de nuestro gusto, claro. Camisetas, mangas, series de televisión, libros pop-up, videojuegos, expediciones científicas... Las ilustraciones de Pat Andrea siempre han formado parte de nuestras adaptaciones favoritas. Y ahora incluiremos una nueva (aunque no es una novedad): el Llibre de les M'Alícies, escrito por Miquel Obiols e ilustrado por Miguel Calatayud. Sí, a nuestros confines también llegó la inspiración.



El Llibre de les M'Alícies es un texto que Miquel Obiols firmaba en 1990 y que por aquel entonces se publicó exclusivamente en castellano (si a veces pensáis que no hay autores catalanes interesantes, aquí tenéis uno). Kalandraka conjuntamente con Hipòtesi recuperó el texto, y lo publicó por fin en catalán, en 2009. Autor experimental donde los haya, de Obiols se ha llegado a decir que rememora la absurdidad del grupo OULIPO (es que es nombrar a Queneau y ponernos a dar palmas). Desde luego, es un autor muy difícil de encasillar y este texto, disculpad el juego de palabras barato, cuando menos es malicioso. La Alicia de Obiols es una niña como nunca habréis conocido, venida de un futuro donde las leyes de la gravedad y la realidad se saltan a la torera. La protagonista de este álbum lo pasa mal, pero también se marca unas cuantas jugarretas. Obiols tiene una concepción de la infancia particular, extraña, que a más de uno podría llegar a preocupar, e incluso sentar mal, pero recuerden: en la ficción todo vale. Y a nosotras nos ha encantado el factor sorpresa de este autor, y su capacidad de implantar imágenes en nuestra materia gris que nunca se nos hubiera ocurrido pensar. Es un escritor que podríamos resumir como surrealista fácilmente, pero tratándose de un tema tan onírico, preferimos decir que el señor Obiols tiene una extravagante habilidad para soñar que, si no os incomoda, os embaucará. Su Alicia puede cambiar sus partes del cuerpo a placer; poner a tender su cerebro; es arrollada por un cochazo; en vez de gato de Cheshire tiene un televisor que fuma, y si lo cree necesario, guarda a sus padres en el armario y un problema menos. 

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Esta es una pequenísima muestra de todo
el arte de Calatayud. Muy pequeña.
Obiols no podría haber encontrado mejor acompañante que Miguel Calatayud, que por inescrutables procesos de relación de la información, a ratos nos recordaba al mismísimo Picasso, a otros, al ilustrador Heinz Edelmann, del que ya os hablamos aquí. Otro inclasificable, y otro punto fuerte de este álbum tan redondo como Alicia es maravillosamente geométrica. Vanguardista porque siempre nos ha gustado esa etiqueta por estos lares; de una selección cromática brillante y variada. Uno se puede perder en el centenar de detalles que incluye cada ilustración, o decidir contemplar un plano general que te extasia, que casi marea; que a simple vista puede crear cierto rechazo; que cuando uno alcanza el final de esta obra, ya lo tiene simplemente convencido de que Calatayud es una pasada, hablando claro. No sorprende descubrir que es uno de nuestros ilustradores más renombrados, aunque esto no salga en las noticias, ni se incluya en los libros de texto, con un palmarés envidiable, o que incluso optara a un Hans Christian Andersen (ese año se lo dieron a Anthony Browne, que también nos gusta muy mucho, pero no encantaría que el señor Calatayud fuera el primer autor patrio en conseguirlo). 

El álbum está dedicado a Lewis Carroll. Muy merecidamente, sin duda. Nos vamos a sumar a ese bello gesto en esta entrada, porque la canción que suena en estos momentos nos está poniendo noñas y porque nunca pensamos en agradecérselo a ciertos autores, que llevan tanto tiempo muertos, y de tal forma son inmortales, que cuesta creer que en algún momento hayan sido personas con necesidades mundanas. De verdad, señor Carroll: ¡¡mil gracias!! 

¡Pronto volveremos! 

p.s. Si nos lo permiten... la versión de Pat Andrea de rebote :) Here it goes:

Pat y Alicia pelo-de-envoltorio-de-madalena


8 sept. 2013

5 editoriales en inglés que no te puedes perder

¡Hola, camaradas!

De nuevo volvemos a publicar en domingo, pero esta vez sin ninguna intención de causar estragos (inesperados, por otra parte). Como algunos ya sabréis, en julio empecé a trabajar en otra librería a cargo de la sección de Literatura. Básicamente mi trabajo consiste en gestionar el stock, así que llevo las compras de la sección. No os voy a mentir, eso de comprar libros con el dinero de otros es la panacea :) Pero no os quiero explayarme con el bello arte de la compra de libros, porque esto podría hacerse muy largo, y no quiero que penséis que tengo segundas intenciones con este post (yo sólo vendo en directo). 

Como la librería es inglesa (lo de trabajar exclusivamente con material en el idioma de Mitford y Fitzgerald es otro placer que me permite tener doble vida, pues ahora soy librera, pero también clienta de otras librerías si yo no me puedo conseguir algo), me gustaría presentaros mis 5 editoriales favoritas del momento. En inglés. Ya se sabe que los post de top 5 son muy arbitrarios y nada definitivos. Quizá dentro de un par de meses, la selección sería completamente distinta. Pero por el momento, y en ligero orden de menos a más, yo estoy enamorada de las siguientes.

Quizá algún otro día os haga una selección de mis 5 editoriales favoritas de álbum ilustrado, o de publicaciones en español. Eso si os interesa, amigos. Así que tenéis que opinar. 

De momento, he aquí -a microsegundos de repetirme- 5 imprescindibles en vuestras bibliotecas si os encanta la lengua de Faulkner tanto como a mí:


Quercus no es una editorial ni pequeña ni de lo más underground, de hecho, es bastante comercial y reconocen serlo. Tan pronto publican a Marguerite Duras como a Assa Larsson. Tienen mucha novela negra y policiaca con pretensiones de ser bestseller; juvenil y ensayos de lo más variados. A mí precisamente lo que más me gusta de ellos es esto último. Cierto es que están hechos muy al gusto de lo que se lleva o está pasando en ese momento en concreto. Pero eso no impide que toquen todos los palos, y tengan publicada una variedad tan brutal de autores, que es imposible no encontrar auténticas joyas en su catálogo. Una pequeña muestra para vuestros exquisitos paladares (porque a veces, unas simples patatas de paquete te pueden solucionar el hambre a media tarde):

The Doomsday HandbookNetymologyInfographica100 Places You Will Never Visit



Todos sabemos que Penguin, en sus múltiples versiones y tropecientas colecciones, tiene en catálogo todos los clásicos habidos y por haber. Que en materia literaria, Oxford básicamente saca clásicos con un aburrido diseño en blanco y Book Antiqua reminiscente de todas esas editoriales españolas y francesas que repiten plantilla hasta la saciedad (y repetirán hasta el fin de sus días). Pero, sin dudarlo un segundo, la editorial cuyas ediciones de clásicos en bolsillo se lleva el perrito piloto es Vintage, un "imprint" de ese gigante que es Random. La colección Vintage Classic es un martirio para mi corazón librero. Los quiero todos, como quiero todos lo de Alba, por ejemplo. Me entran por los ojos y por todos los poros. Y no sabéis lo difícil que me resulta poner aquí tan pocos ejemplos:

The Fall of the House of Usher and Other StoriesThe Tenant of Wildfell HallWelcome To The Monkey House and Palm Sunday: An Autobiographical CollageOn A Chinese Screen

003. Chronicle Books -- http://www.chroniclebooks.com/

Chronicle Books publica todas esas "idioteces" que nunca pensaste necesitar. Que no se malinterprete, pero está hecha a medida del lector/comprador compulsivo, a base de libros graciosos que, en muchas ocasiones, no tienen justificación posible, aunque pueden salvarte más de un regalo comprometido. Tienen una vertiente más práctica de manualidades y libros de cocina, pero está claro que mi selección se basa en todos esos libros frikis hasta el extremo que enseñaréis a vuestros amigos cuando vayan a vuestra casa a cenar. Que les hará mucha gracia, os los manosearán, pero que al final habrás comprado tú, acumulado tú y te habrán hecho enfermar de eso que se llama comprar libros sin parar por el simple hecho de llenar estanterías y estanterías. Los japoneses acuñaron el término, pero ahora mismo me falla la retentiva:

Unusual CreaturesDads Are the Original HipstersI Could Pee on ThisHow to Speak Wookiee



004. Abrams Books -- http://www.abramsbooks.com/

Abrams es uno de los dos últimos descubrimientos que va a hacer que me gaste mucho dinero en los próximos meses (el otro viene un poco más abajo). Sobre todo Abrams Comic. Como dije, antes los cómics caían de vez en cuando, ahora uno tras otro. Y como la misma editorial anuncia a modo de eslogan: el arte del libro desde 1949. No me voy a poder contener, ni voy a querer. Una editorial que saca ese libraco dedicado a Maurice Sendak no puede ser nociva en absoluto. De Abrams me lo llevaría todo, o casi todo. Y si tuviéramos megafonía en la librería gritaría a plena voz: "Compren Abrams, señores, que me los quitan de las manos". Véanse también las ediciones de arte y literatura que tienen con lágrimas en los ojos de pura emoción. Todo  esto os lo digo porque a veces me puedo poner muy persuasiva (y espero que algunos salgáis de este post convencidos, que no se diga):

Maurice Sendak: A Celebration of the Artist and His WorkArt in TimeThe Horror! The Horror!The Art of Drawing

005. Fantagraphics -- http://www.fantagraphics.com/

Y la joya de la corona hoy es esta editorial. LA editorial, camaradas. Peanuts, el Kafka de Crumb, Jason o Mickey. Cómics underground, pulp y humor independiente. Ediciones para sibaritas y lectores de lo más exigentes. El libro hecho puro arte y entretenimiento del bueno. Es entrar en la web y ponerme nerviosa. Lo quiero leer todo. Lo quiero vender todo. Quiero una estantería llena de sus álbumes ilustrados y sus cómic vintage de portadas ultraretro (obvio). He logrado elegir cuatro obras (aunque alguna ya las tenía en mente) tras hacerme quinientas notas mentales de mira la disponibilidad de este en el proveedor, y de este otro, y de aquel tercero. Camaradas, disculpadme si os he creado necesidades que no teníais. Lo hago por vuestro bien, por y para vuestras almas:

Child of Tomorrow and Other Stories (The EC Comics Library)Mysterious Traveler: The Steve Ditko Archives Vol. 3Drawing Power: A Compendium of Cartoon Advertising 1870s-1940sDestroy All Movies!!!: The Complete Guide to Punks on Film [Sold Out]


Hasta aquí este breve repaso que espero os haya hecho pasar un buen rato. Si alguien necesita información respecto a alguna edición, ya sabe el dicho: los libreros encontrarán libros por ti.  

Muchas gracias. Y muy buenas tardes.

¡Hasta la próxima! 

1 sept. 2013

Batman desde la periferia: un libro para fanáticos o neófitos (Alpha Decay)

La portada es preciosa, qué queréis que os diga
El pasado mes de mayo, Alpha Decay, una de las editoriales posmodernas por excelencia, publicaba el atractivo título Batman desde la periferia: un libro para fanáticos o neófitos. Como reciente apasionada de los cómics -antes caían de vez en cuando; ahora, uno tras otro - y viviendo mi adolescencia superheróica, no pude resistirme a comprar este libro cuya portada me parece exquisita (véase imagen a la derecha). Como uno siempre tiene que acabar tomando partido, yo confieso ser de Batman. Así que el capricho queda justificado: se es fan, o no se es.  

No sé cómo habrán ido las ventas del libro, pero desde luego una colección de 10 artículos sobre cómic, sin ser una editorial especializada en el campo, es una apuesta cuando menos valiente (y muy arriesgada, si tenemos en cuenta el precio del libro, 16,95€). Precisamente lo que más me llamaba la atención es que no fuera ninguna biografía del personaje desde la oficialidad. Estudios y artículos sobre el hombre murciélago hay muchos, pero si una compilación así la publicara DC o Vertigo, o cualquier editorial hermana, siempre podría resultar sospechosa; del mismo modo, si este libro fuera obra de un sello más lógico -entiéndase, una editorial que se dedique al cómic exclusivamente-, o la firmaran autores y artistas renombrados del medio, no una selección tan dispar, posiblemente fuera un compendio mucho más especializado y con el propósito de atraer a un sector lector con una gran conocimiento sobre el tema y al que no se le podría vender cualquier cosa. Cualquier libro de ensayo que se precie no puede abundar en cosas que ya sabemos, o que ya hemos pensado, sino resultaría una total pérdida de tiempo, y de dinero. Entonces, ¿qué es Batman desde la periferia? Me temo que un batiburrillo de todo y nada, que es lo que se lleva estos días.  

Me lo habían advertido: cuidado que el libro tiene pinta de patillada posmoderna (alguno incluso le puso el adjetivo "nocillero"). Sabía que en el fondo no iba a encontrar lo que quería de verdad. Pero intenté leerlo sin prejuicios, sin formarme una opinión sobre el producto hasta haberlo probado. Además, tenía el reclamo de incluir un artículo firmado por el filósofo esloveno Slavoj Zizek, eso son palabras mayores, señores. Lo cierto es que es difícil no hacerse ilusiones, y esperaba que fuera un libro sobre literatura y cultura pop que le hiciera justicia a Batman. Pero lo dicho: es un batiburrillo, y duele decir eso de "algunos artículo están muy bien, otros... psé". Es una manera simple de resumir el concepto, pero me temo que no hay mucho más detrás. No hay cohesión, no queda clara la intención, y apelar a neófitos y fanáticos por igual es una tarea hercúlea. La calidad e interés de los artículos es tan diversa como sus autores. Algunos demuestran ser entendidos comprometidos con transmitir sus opiniones y conocimientos, que es lo mínimo que debería esperarse de un libro así. Muchos artículos son básicamente una perorata inconexa de-os-voy-a-hacer-creer-que-soy-muy-listo y que, al final, no aportan nada y frenan la lectura del libro, porque hay estrofas de auténtica repulsión y agobio semántico. Yo confío en mi comprensión lectora, y quiero que ustedes también: si compráis Batman desde la periferia, sabed que hay pasajes que no hay por dónde pillarlos y no es vuestra culpa. Ni siquiera es estilo posmoderno, sino que los hay con mucho morro y con muy poco que ofrecer. Me importa un rábano si Blake Butler tuvo un pijama de Batman. La caradura del señor Eloy Fernández Porta alcanza límites insospechados cuando hace un repaso de la figura de Batman en el arte y se marca hits tan grandes como: "En el tratamiento visual hay, más que pop propiamente dicho, aura poppy: complemento presentista a una composición pictorialista". Debemos reconocer que la frase rima. Lo de Claro y su Madman Batman es casi vomitivo; Elisa G. McCausland, otra que tal baila, no se dejó en el tintero el uso de una expresión latina, que eso siempre tiene mucha presencia. Y la especie de análisis de Aaron Swartz sobre la segunda película de la trilogía de Nolan es más bien una reseña que nunca publicarían revistas especializadas porque se trata de un comentario de texto de notable en secundaria (como mucho).

¿Qué salvaríamos? Los otro cinco artículos, justamente la mitad, y en especial, el de Laura Fernández (una de las editoras), que hace un repaso muy digno de las chicas Batman (oh sí, alguien que habla sobre las mujeres con conocimiento de causa) y, por supuesto, el del filósofo Slavoj Zizek, que aplica todos sus conocimientos sobre violencia y marxismo en una análisis (uno de verdad) de la tercera película de Nolan y del personaje de Bane relacionándolo con acierto con los últimos acontecimientos sociales.

Para concluir, hay algo que tengo que advertiros: este libro no es ni para neófitos ni fanáticos del personaje. Si uno no "conoce" a Batman (quién no va a saber quién es Batman en este siglo), o se ha encontrado en muy pocas ocasiones con él, debería ocuparse de leer los cómics u otros estudios, porque la información está tan fragmentada y desordenada que poco en claro va a lograr sacar. Desde luego, no es una compilación académica, y mucho menos divulgativa. ¿Y para fanáticos? Desde una posición intermedia, os digo yo que Batman se merece mucho más, y que esto no es una radiografía de ningún tipo, sino un poco de tocamiento con pretensiones un poco confusas. Porque es lo que le va al ensayo "para modernos", el onanismo puro y duro. ¿Aun así es decepcionante? ¿Un fracaso? Me quedo con una reflexión que extraigo del artículo de Zizek y que cada cual se forme su opinión (si quiere):

"Es como el inconsciente freudiano que no sabe de la negación: lo que importa no es un juicio negativo sobre algo, sino el mero hecho de que ese algo sea mencionado". 

Así que mientras se hable del libro, los editores deberían estar contentos.

p.S: Pero deberían tener en cuenta que en una sociedad del consumo, para consumir cultura escrita -y que ustedes se ganen el pan- es imprescindible publicar cosas comestibles (tengas que masticar más o menos, tengas un estómago más fuerte o menos). Y no tanto humo, que eso no nutre a nadie. 

p.s.2: Si has llegado aquí, gracias. Si hay algo que no has entendido, espero que me lo comuniques. Te lo intentaré explicar. O no. 

14 ago. 2013

The Driver's Seat de Muriel Spark

Si algo me gusta de trabajar en una librería inglesa es que a partir de ahora va a ser inevitable leer libros en inglés (nuestras afirmaciones son de ésas que suben el precio del pan, ¡ja!). En cuántas ocasiones, durante mis años de librera de cadena, me habrán seducido toda esa serie de editoriales que parecen diseñadas única y exclusivamente para tentar al librero con sus delicatessen; cómo íbamos a escapar de semejante destino que el de comprar y comprar y comprar, mes a mes, cada semana, a veces cuatro o cinco de golpe, si éramos nosotros los encargados de darles un lugar estratégico, o simplemente coherente, en la librería. Pero asimismo, cada vez que pasaba por mis manos un autor anglosajón, yo siempre me decía: "éste lo leo en ingles. Y éste también. Y éste, ay qué edición más bonita... No, no, no, me resisto". Y cumplí la promesa que me hice a mí misma. Desde luego mi bolsillo lo supo agradecer (aunque ya me procuré otras cosas), y desde luego ahora es el momento perfecto para recuperar todas esas notas mentales. Oh sí, yo soy una adicta, lo digo en voz alta, y también que no tengo ninguna intención de rehabilitarme.

Por eso, la primera compra tenía que ser Muriel. Sí, Muriel era un asunto pendiente desde hacía mucho tiempo. The Driver's Seat (en español El asiento del conductor, que edita Contraseña) no es la obra más famosa de Muriel, ni tampoco la más laureada. Ni mucho menos la más larga, unas escasas cien páginas. Pero yo siempre había pensado que iba a empezar por aquí. Como muy bien advierte John Lanchester en el prólogo (ojito con este hombre), uno no puede hablar de la trama de esta novela corta (povesti, que se diría en ruso) sin destrozar la sorpresa final, y privaros de que sea Muriel la que os anuncie el destino de la protagonista Lise, que habla cuatro idiomas a la perfección y tiene unos gustos estéticos la mar de peculiares. Así que no es nuestra intención introducir un spoiler, respirad tranquilos. Por daros unas pequeñas pinceladas: imaginaos a la mujer más amargada y solitaria del mundo; alguien con tales humos y arrogancia a la que es muy difícil demostrar compasión; un personaje con tan mala leche que explota y rebota con cualquier mínima condescendencia que le roza, pero a veces con toda la razón. Y ahí está Lise para dar candela a los pesados, a los extraños, a los que opinan sobre ti cuando no hay necesidad, porque nunca le has preguntado.  El problema es que nunca sabe cuándo parar. Y yo paro ya. Lise se va por fin de vacaciones. Y precisamente en su escapada de la tortuosa realidad y la absurda rutina, se centra este relato. Deja su aburrido trabajo de contable, su fría ciudad del norte, su monótona soledad y con los cuatro idiomas que sabe hablar a la perfección se va a una ciudad mediterránea. Como decían en aquel programa, hasta aquí puedo leer.

No sé si habrá sido suficiente para convenceros de que probéis con Muriel. Yo desde luego pienso repetir con esta autora escocesa que usa palabras que no os enseñarán el cole. Y le recomiendo The Driver's Seat a todos los que gustéis de personajes con mucho carácter, con esa inestabilidad que ojalá sólo fuera ficcional, con los que al final se logra simpatizar porque bien podrían ser nuestros vecinos o compañeros de trabajo. Nada de lo que os explique Muriel está a salvo de ser real. Así es ella: de las que recorta y calca la realidad al detalle y monta una novela que yo no pude soltar hasta el final. Como es cortita y sois de gustos exquisitos, preveo que como me ha pasado a mí, os creará la necesidad de más. Cómo me gusta que la realidad a veces juegue a ser fantasía, oh mother of mine. 

Buenas noche de miércoles. Los que mañana descansáis, que descanséis bien.







11 ago. 2013

One Cool Friend de Toni Buzzeo & David Small

Camaradas:

Hoy tenemos el inmenso placer de presentaros a Elliott, un hombrecito hecho y derecho, con tan buena percha que para él eso de llevar un smoking hasta yendo en bicicleta resulta una opción tan natural como lógica. Y si no, esperad a que abra la boca. Nosotras no nos pudimos resistir a que pidiera las cosas con un "May I have..." y a que le dijera a su padre, cuando le propuso llevarlo al acuario, que gracias por invitarlo. Que lleve pajarita, tenga pecas y sea tan pálido como Edgar Allan Poe son otras características a su favor.


En el acuario, Elliott se encuentra con Magellan, un pequeño y travieso pingüino al que identifica como su alma gemela, y no duda en llevárselo a casa a escondidas de su padre. Es aquí cuando comienza un sinfín de divertidas peripecias para evitar que el progenitor se entere de la existencia de Magellan, y donde se dan una serie de escenas entrañables, como el patinaje en una piscina hinchable, o Magellan durmiendo en el congelador. Comprobaréis que Elliott no sólo tiene un discurso exquisito, sino una gracia innata para que siempre te pongas de su parte, por muy rocambolescas que sean sus ideas. No os queremos avanzar el desenlace, no queremos destapar la sorpresa final que hace que este álbum sea de aplauso ya, y no en vano uno de los más vendidos en 2012 según el New York Times.

Un álbum de diez gracias a un dúo de artistas extraordinarios. El guión es de Toni Buzzeo, prolífica autora infantil y bibliotecaria. El ilustrador es David Small, un habitual de los álbumes ilustrados, ocasional guionista, e incluso autor de cómics. Su biografía Stitches fue una de las novelas gráficas más aclamadas en 2009. No nos extraña, pues Small tiene un trazo y una capacidad para manejar el color que hace que te enamores a primera vista. En One Cool Friend todo parece hecho sin aparente esfuerzo, todo parece casual, surgido como por arte de magia de la nada, pero lo cierto es que tiene un gran trabajo y completa dedicación detrás. Como nota curiosa: al parecer, la autora se topó con cierta leyenda urbana sobre un niño obsesionado con un pingüino durante un viaje al África y decidió que dicho personaje merecía un cuento. Celebramos su decisión.



Y ahora, después de poner este álbum por las nubes, es cuando os damos la mala noticia: no se ha traducido al castellano (aunque deseamos con todas nuestras fuerzas que alguna editorial valiente se atreva algún día). No obstante, y si lo de comprar por Internet no os va, en Come In lo tenemos disponible ;) :) (prometemos no pasarnos con el autobombo, pero ahora que somos responsables de diseñar y elegir gran parte del stock de una librería, entenderéis que es imposible resistirse a la idea de vuestra visita*. Muy de libreros).

¡Hasta la próxima, camaradas!


(c) edita Dial Books - una filial de Penguin USA. 

*: estaremos cerrados hasta el 19 de este mes, eso sí. 

17 jul. 2013

El pastor, las ovejas, el lobo y el mar de Einar Turkowski

Buenas noches tengan todos ustedes:

Nos habíamos propuesto reseñar el último álbum de Einar Turkowski, de verdad que sí. Por eso de que en el blog haya la máxima actualidad posible. Pero a este paso, vamos a reseñar toda su obra. Somos unas fans muy convencidas, y a Einar ya lo reseñamos aquí y aquí. Hoy volvemos con El pastor, las ovejas, el lobo y el mar, cuento que uno puede decidir leer en cinco minutos, o decidir quedarse embobado durante un buen rato. Rato, o días, semanas, años. Vaya por delante que nosotras tenemos incrustado en alguna parte del subconsciente el gen librero y lo que queremos en realidad es subir las ventas de este artista en España. Pero pensad que si nos hacéis caso, os vais a llevar algo bueno, bonito y barato. 



Hemos llegado a una flagrante conclusión: Turkowski es la única autoayuda  -o lo más parecido- que leemos. Qué bello es ayudarse llenando de álbumes ilustrados las estanterías. Es que puestos a extraer alguna lección, o plantearse alguna cuestión metafísica, mejor que sea gracias a un ilustrador obsesionado con los animales mecanizados y los solitarios en busca del sentido único de la vida. En esta ocasión, el protagonista es un pastor irlandés agobiado por el destino incierto y la fragilidad de sus ovejas handmade. No sé si alguna vez os habréis sentido preocupados por vuestro trabajo, por estar haciéndolo bien, por estar a la altura. Imagino que si además tenéis a cargo otras vidas, la importancia de cumplir con vuestro cometido debe de ser mucho mayor. Uno se dedica en cuerpo y alma a su trabajo, a sus estudios, a sus relaciones, sus pasiones, a lo que sea, en definitiva, a sortear el día a día. ¿Pero no os parece que a veces la vida está demasiado prescrita? ¿Cada cuánto uno debe replantearse la situación y abogar por el cambio? De hecho, ¿nos planteamos el cambio por voluntad propia? Suponemos que es más fácil no salir del redil y vivir como felices ovejitas (pero sssshhhh, uno debe intentar rebelarse siempre; eso lo sabemos, ¿verdad?).

Es lo que tiene Einar, y en parte por lo que nos vuelve locas: nos deja con una profundidad e introspección insólitas. A la par que nos llena el alma de imágenes divinas para decir bien alto lo de "oi oi oi, de pura satisfacción. ¿Qué os hace felices a vosotros? Pensaréis que somos simples, pero los libros, la música, las buenas películas, las risas, las conversaciones con amigos nos hacen felices. ¿Nunca habéis sentido nostalgia de estar en casa leyendo, cómodamente tirados en el sofá? Supongo que por ahí rondáis muchos empedernidos que nos daréis la razón. Y nos entenderéis. 

Oveja de las Mil y una noches


Así que sólo queremos decirlo de nuevo (y volveremos a repetirlo): leed a Einar. Regalad a Einar cuando no sepáis qué regalar, porque seguro que arrancará más de una sonrisa. Y sobre todo, encontrad la paz. Simple, pero nada fácil. 

Buenas noches tengan ustedes (también lo hemos dicho ya).



(c) Edita el Zorro Rojo. Traduce Helena Munín. Vale 10,95€


15 jul. 2013

5 canciones por si tenéis un lunes

En euskera existe una expresión que me encanta y que literalmente traducida sería algo así como "tengo un lunes". Lo que significa: estoy de muy mala hostia porque es lunes. Es que es fantástica para esos momentos de me hierve la sangre por todo y por nada. Porque hoy otra vez nos toca trabajar, o nos debería. Pero, aunque es una expresión que me encanta decir, no pretendía recordaros la sensación de tener un lunes. De hecho, quería compartir un sentimiento contrario. Porque hoy he tenido un día de buen rollo, post fin de semana de pasármelo muy bien, reír mucho, descontrolarme bastante, pegarme una torta y acabar dolorida pero contenta. Fíjense, todas estas cosas en combinación existen.

Por si no ha sido igual en vuestro caso, para este lunes quizá ya no llegamos a tiempo, pero para el próximo, y en el caso de que fuera necesario, aquí van 5 canciones para contrarrestar los lunes de mierda. ¡Yuhu! A mí me funcionan. ¡¡Palabrita de Roald Dahl!! 

(Advertencia: Ponemos 5, como podríamos poner 10, y las ponemos en este orden como las podríamos poner al revés):

01. Europop - THE DIVINE COMEDY



02. Panic Station - MUSE (el vídeo es de traca) 


03. Circumambient - GRIMES


04. Fat Children - JARVIS COCKER


05. Safari Disco Club - YELLE 


11 jul. 2013

Animales animados de Serguéi Tretiakov y Aleksandr Ródchenko

Hermanas, hermanos, hoy vamos a empezar con una pequeña reflexión filosófica que tenemos a mano:

Creo que elegimos a nuestros héroes personales de forma arbitraria, visceral. En algún recóndito paraje neuronal algo hace "clic" al contemplar, escuchar o leer algo y, entonces, uno se enamora de por vida de un creador, de un revolucionario, que le inspira a diario, o que siempre está ahí, en el fondo de la memoria para salir a relucir en el momento más inesperado. Hasta aquí nuestra efímera perorata sobre el héroe. Tenemos muchos, porque debemos de ser de amor fácil. Pero en la cúspide, entre la selección más exquisita, tenemos a Aleksandr Ródchenko. Autor polifacético: Ródchenko era pintor, era fotógrafo; trabajaba en publicidad (pero no a lo Mad Men, sino a lo propagandista socialista convencido); diseñador, profesor, pensador. Dijo aquello de "Nuestro deber es experimentar" y nos conquistó de por vida. Participó en único álbum infantil, Samozverí, traducido al español como Animales animados y que Gustado Gili tuvo a bien publicar en 2012 ¡¡en una edición bilingüe!! 


Animales animados viene firmada por el poeta soviético Serguéi Tretiakov, uno de los que acabarían siendo víctima de las Gran Purga de los años 30. Tretiakov pertenece a la vanguardia soviética de la época, a ese grupo de artistas futuristas que buscaban innovar con todo lo que hacían. Pero nunca había sido su intención convertirse en poeta infantil. Samozverí es un proyecto único, inspirado por su hijos y por los recuerdos de la infancia, en que dos niños juegan a transformarse en animales. Se publicó por primera vez en la revista El pionero, con ilustraciones de Boris Pokrovski. Cuando Aleksandr Ródchenko y, de forma colateral, su mujer Varvara Stepánova entraron en el proyecto allá por 1927 con la intención de reeditarlo (algo que nunca llegó a suceder), la obra se convirtió en un auténtico experimento fotográfico. Y esto es precisamente lo que casi cien años después tenemos entre manos.

Ródchenko diseñó una especie de teatro donde escenificar a los animales en tres dimesiones; Stepánova acabó de encajar las piezas y de montar al caballo, el canguro, el gato, etc. El diseño es sobrio y sencillo: cartulina blanca; fotografía en blanco y negro; juego de luces y sombras calculado al milímetro. Muy acorde con el arte constructivista del momento, un diseño al más puro estilo Bauhaus. Ródchenko también tiró de su infancia, cuando la necesidad le hacia crear sus propios juguetes con lo que tuviera a mano. Sin adornos, sin florituras, caras simpáticas en papel. Los artistas no simplemente querían ilustrar las versos del poeta, sino crear un manual de instrucciones para que los niños pudieran montar los animales y se adentraran en la obra de una forma más personal. Los animales originales se han perdido, sólo quedan las fotografías. También se perdieron las instrucciones específicas para el montaje de los distintos personajes que pululan por este teatro industrial, que casi parece improvisado, pero del que Ródchenko estudió cada ángulo antes de fotografiarlo. Gustavo Gili añade unas cartulinas recortables con los patrones ya perfilados, con las líneas de puntos que indican dónde doblar, algo que no se iba a incluir en el proyecto original. Pero suponemos que el niño del s.XXI difiere bastante del niño soviético. 

Quiero morir de la emoción: ¿eso del fondo serán los libros de Ródchenko?

Alguien puede pensar que es una obra fría, que el teatro en cartulina no funciona, que le falta color, que no llamará la atención de los niños de hoy. Y sin embargo, casi cien años después, sigue siendo una obra moderna, digna de una editorial que publica muchísimas cosas de diseño; única en su especie. Muy stop-motion, cuando todavía no era una práctica extendida. Muy diferente, en resumen. Pueda gustar o no, pero pocas cosas habréis visto que se le parezcan (pero si conocéis más álbumes así, por favor, decídnoslo).

No podemos ser imparciales con Ródchenko, que era un hombre del futuro. Esperamos que busquéis la obra, que le echéis un vistazo. Que nos contéis qué os ha parecido. Que volváis a leernos en nuestra próxima entrada.

¡Salud, camaradas!

Edita: Gustavo Gili -- Traduce: Marta Rebón y Ferrán Mateo -- Precio: 19€

7 jul. 2013

Pippi Calzaslargas: todas las historias de Astrid Lindgren

No me importa confesarlo: yo también soy una moderna que compra Blackie Books. En más de una ocasión, he estado a punto de hacerlo por el simple hecho de poseer uno de sus maravillosos diseños. Comprar Blackie Books puede llegar a ser como comprar Converse, o que te fastidie un poco si en vez de Coca-cola te sirven otra cosa. Comercialmente, es una de las pocas editoriales que la gente compra de cabeza sin preocuparse por lo que viene dentro. El relevo de Compactos Anagrama, en mi opinión. Una de las independientes con más éxito (si no la conocéis, que lo dudo, tenéis que entrar ya en su web). Así que también confieso que -un poco al menos- el impulso de comprar Pippi Calzaslargas lo motivó el sello que lo publicaba, que con gran acierto ha recopilado todas las historias de Astrid Lindgren en un solo volumen (las ediciones de esa editorial que empieza con J, y cuyo nombre prefiero no recordar, son poco más que horrendas. J es un poco quiero y no puedo, pero eso ya es otra historia). Lo que vengo a decir es: soy una moderna sin complejos. Y también una niña. La portada de esta edición es moloncia a más no poder, y ya sabéis que me pirran estas cosas. Pero mejor no leáis la contraportada si no sois hipster de pura cepa, que lo de anarcoinfantil me repatea, la verdad (seguro que no soy la única). 

El primer contacto con Pippilota Delicatessa Windowshade Mackrelmint lo tuve, como muchos de mi generación, con esas reposiciones de la serie de televisión que siempre echaban durante los veranos. No puede decirse que la siguiera siquiera, pero siempre que haciendo zapping la pillaba, me quedaba embobada. En un ramalazo retro, el otro día me compré la camiseta de la serie en el FNAC (lo sé, a veces me paso). Una de mis escenas favoritas de la serie, que es el viaje en globo, no aparece en ninguna historia. Pero Astrid Lindgren, que inventó a Pippi para sus hijos, te atrapa y te engancha y provoca que desees ser niño otra vez y tener toda esa cantidad de horas para jugar (y leer). Personalmente, no creo que la autora tuviera en mente la noción de anarquía al crear a Pippi, aunque ahora los más doctos adultos sean capaces de encontrar rasgos y comportamientos tan anárquicos en el personaje, porque no acepta la sumisión y es una deslenguada. Puede que tengan parte de razón. Aunque creo que la buena de Astrid más bien tuvo en mente el concepto de libertad y fantasía, y de que todo es posible de creer cuando uno es pequeño. Sobre el papel todo vale. Que Pippi vivía sola y nadie le decía que tenía que acostarse a tal hora porque esa es la panacea para los niños: hacer cosas de mayores, cosas prohibidas. Que Pippi era más fuerte que Sansón porque la fuerza sobrenatural es lo que hace a los héroes de manual, y todo los niños quieren ser o el más fuerte de clase, o el más rápido, o el más ágil, o el más algo. Cómo no va a querer un niño ser pirata, tener un caballo, un mono que se llame sr. Nelson y cenar dulces día sí, día también. En todo caso, Pippi es la materialización de los sueños infantiles. Que vaya boquita tiene, desde luego. Que vaya puyitas tira a la sociedad que se empeña en cortar a todas las personas por el mismo patrón, también. Pero eso es algo que únicamente el lector adulto es capaz de comprender e inferir del texto original. Y en principio, Pippi fue un regalo de cumpleaños para una niña de 10 años. 
Astrid con Inger Nilsson allá por los 60. Esos calcetines
blancos son la leche.

A Astrid se le ve un poco el plumero, no lo vamos a negar, pues era una mujer como tiene que ser. Pero ella cómo iba a saber que más de 60 años después, de repente, una legión de modernos la leerían por estos lares. No hemos sido los únicos adultos que hemos hecho tal cosa, desde luego, pero lo mejor que le ha podido pasar a Pippilota en este país es que los de Blackie se interesaran por ella. Demostración de que en Suecia no sólo saben hacer novela negra, sino también que riamos hasta que se nos salten las lágrimas. Icono para los amantes de lo retro, Pippi puede llegar a ser insoportable cuando la invitas a una fiesta o a tomar té; Pippi te va a mentir, pero abiertamente; Pippi es la reina de cantarle las cuarenta a todos los se que meten donde no les llaman (y si no, no os perdáis el capítulo con Rosenblom). En resumen, Pippi es deslumbrrrrrrante. 

Hermanos no-modernos, dejad los prejuicios de lado: presentadle a Pippilota a los niños que tengáis alrededor y les haréis un favor. Leed a Pippilota cuando lo estéis pasando mal. Cuando estéis hartos de todo. Cuando estéis aburridos. O no. También cuando todo vaya sobre ruedas. Al menos, intentadlo. Porque no es nada sano dar de lado a la literatura infantil. Corréis el riesgo de que un domingo os levantéis y os pongáis a llorar porque todavía no es lunes y no tengáis que ir al trabajo. O que de repente, solo os interesen las matenméticas y plutificar sin parar. 

1 jul. 2013

El monstruo de colores no tiene boca (pero sí sueños)

En mi casa debe de haber centenares de fotos de cuando era pequeña que han inmortalizado un sinfín de momentos cotidianos y eventos familiares: Navidad, Reyes, días en la playa, cumpleaños, las muecas que le dediqué al pobre fotógrafo en la boda de mi prima. Fotos que retratan los cambios físicos y la mutación de las modas; donde de repente aparecen caras ya olvidadas y se cuela un entorno ajeno en tu vida actual (¿pero por qué tenía yo colgado ese póster en mi habitación?). Pero como siempre he sido incapaz de mantener un diario, recuerdo muy poco de lo que pensaba entonces, y por desgracia, menos aun de los sueños que tenía. Una auténtica lástima porque los sueños de los niños son más clarividentes que los nuestros, su fantasía está menos contaminada por los procesos diurnos, por la rutina, el estrés, las pijadas de mayores y, por lo general, tienen más capacidad para derivar en una aventura digna de narrar. Por suerte, Roger Omar tuvo la genial idea de crear El monstruo de colores no tiene boca.

El monstruo de colores no tiene boca es un sello independiente que se dedica a los sueños ilustrados. Desde 2002, Roger Omar es editor y recopilador de sueños infantiles que va cazando aquí y allá, en Valencia o México, un poco de forma improvisada, pero con una envidiable constancia. Sueños que se publican en acordeones con denominación de origen,  pues cada acordeón está compuesto por 6 sueños obtenidos en una ciudad o pueblo diferente. Por el momento, El monstruo de colores no tiene boca cuenta con un catálogo de 23 acordeones ilustrados por un elenco de artistas la mar de dispares e interesantes, todos con presencia en la red, algunos con un extenso currículum a sus espaldas. Actualmente el sello prepara un ambicioso recopilatorio con más de 200 sueños ilustrados. Además, éste es un proyecto multicultural, puesto que los sueños siempre se presentan en tres idiomas: español, inglés y una tercera lengua, que ya puede ser desde alemán, japonés, ruso, hebreo, mixteco o chino.

Tres acordeones al azar

Sin embargo, vayamos a lo verdaderamente importante: los sueños. Dice Roger Omar que no es que los niños de distintas ciudades vayan a soñar cosas distintas, pero que el entorno de alguna manera condiciona el escenario. Sea cierto o no, leyendo estos recopilatorios hemos podido identificar a muchos futuros cuentistas, lo cual nos llena de gozo, puesto que nos encanta inventar posibilidades, imaginamos que en un futuro muchos de estos niños serán guionistas o escritores. Algunos sueños son un estupendo punto de partida para una historia más larga. Lo que confirma que el ser humano debe agradecer a la naturaleza la habilidad de imaginar. La edición de los sueños es exquisita, lo que se traduce en acordeones que son un culto al género fantástico, a la ciencia ficción, a la magia y sobre todo al humor. Nunca hemos tenido un sueño tan marciano como el de Zuriel, que sueña que los extraterrestres quieren comerse sus cerebros con salchicha y queso para hacerse un taco; o el de Emma, que se enfrenta a los murciélagos con alas de ángel y un pintalabios. A veces tienen pesadillas, como Paula, que ve cómo a su hermana le salen escarabajos del ombligo, o Miriam, que sueña que es una tarta que todo el mundo se quiere comer. A veces sueñan con monstruos, brujas o ser Hulk. A veces, tienen miedo de esos seres, otras son  sus mejores amigos, como Nidia, que tiene un monstruo que le hace los deberes. A veces hay sueños dignos de convertirse en una histriónica distopía, como el de otra Paula, que sueña que la meten en la cárcel por llevar un pijama naranja. A un oso panda le crece un cuerno multicolor. Otra niña sueña que es una araña mascota a la que llaman Cloca, y otro es un zombi, con las manos pequeñitas y una gigantesca cabezota. 
Javier Sáez y los clones

Sinceramente, con semejante proyecto no nos extraña que Roger Omar haya podido movilizar a artistas de la talla de Max o Javier Sáez (del que ya hablamos aquí, porque somos fans). Pero de hecho, podríamos listarlos a todos porque cada uno en su estilo ha realizado un trabajo brutal para ilustrar con fidelidad la imaginación de los niños. Por ejemplo, nos ha encantado Mexer con sus abigarradas ilustraciones, llenas de detalles en los que perderse, como esa bruja que por nariz tiene un dedo. O Fred Blunt y sus divertidos doodles. O Derek M. Ballard cuyo estilo nos recuerda -no sé por qué- a los videojuegos del comecocos. A Javier Sáez lo tenemos que volver a nombrar, porque sin duda es nuestro ilustrador favorito de todo el proyecto. No lo podemos evitar, nos tira el dibujo "más tradicional" y detallado. El doctor Revillod nos ha marcado de por vida. 

Así que sin más dilación, os animamos a que visitéis la web de El monstruo de colores no tiene boca, y os empapéis bien, que son generosos y en el blog pulula mucho sueño que os va a arrancar más de una sonrisa. Pero sobre todo, os invitamos a apoyar este proyecto, pues merece mucho la pena y es algo definitivamente especial. Los acordeones se pueden conseguir aquí. Y para acabar, muchísimas gracias a Roger Omar por ponerse en contacto conmigo y presentarme su trabajo (lamento la tardanza en subir la reseña, que ha sido totalmente imprevista). Toda nuestra admiración para los valientes que se lanzan con estas cosas en estos mundos de hoy. Bravo. Y un aplauso grande como una catedral.
Max llenando árboles de momias con mala leche

Si lo consideráis oportuno, los mensajes y/o la difusión de este post serán más que bienvenidos y de antemano, nos mostramos agradecidas. ¡Gracias! Esperamos volver pronto ;) <----- (y pondremos todo nuestro empeño para que así sea).

El (c) de todas las imágenes pertence a El monstruo de colores no tiene boca


22 abr. 2013

Castilla Drive de Anthony Pastor

Ella. Sally Salinger. Madre de dos adolescentes. Casada y abandonada por su marido. Fumadora. Tiene pinta de antipática y se dedica al negocio que hereda de su cónyuge: investigar. Es detective sin licencia y especializada en adulterio y fraudes a aseguradoras. Es de las que no llega a fin de mes. De las que tiene un coche tan americano como esos que tienen paneles de madera en los laterales. Es una mujer sin miramientos por la estética que aun así tiene a unos cuantos encandilados. Es una tipa dura, digamos. 

Él. Osvaldo Brown. Es poeta y tiene miedo. Es un grandullón tranquilo, callado. Serio. Un solitario que recibe un disparo desde una pantalla negra: la boca abierta de unos almacenes que siempre permanecen cerrados. Está enamorado. Siente pánico porque cree que su asesino va a venir a rematarlo. Persigue a Sally por los pasillos del supermercado. 

Lo que me llamó más la atención de este cómic es que tiene un rollo muy Fargo.  No sabría decir si es por el flequillo de la protagonista, o por la nieve, aunque este caso es inaudita en Trituro, nuestra ciudad inventada, una ciudad que vive una extraña situación en los días previos a Navidad: el frío. Pasan cosas fuera de lo común, pero con total naturalidad, a personas como las que te cruzas en la calle y de las que no esperas tal resiliencia. Lo más extraño en el fondo quizá sea el temporal.   

Castilla Drive es una novela negra intimista, sobria, con personajes mundanos en situaciones comprometidas. Ganadora del polar en el pasado Festival Internacional de Angoulême, tiene un arranque magistral: han disparado a un tipo cualquiera y lleva una vida tan anodina y solitaria, que hasta la policía cree que  es imposible que haya sido de forma intencionada y lo atribuye a críos jugando con lo que no deben. No hay pistas, no hay ni rastro. Pero Osvaldo Brown siente un miedo atroz y por eso contacta a la detective Sally Salinger, para que le ayude a resolver su caso. Aunque no son necesarias muchas viñetas para saber que no es el único motivo. 

A la mitad, la historia se vuelve un poco predecible. Uno ya sabe por dónde van a ir los tiros. Cuantos más se profundiza en la vida de los personajes, uno puede incluso adivinar el desenlace. Se siente. Pero ya es demasiado tarde, ya no tiene importancia, porque es un cómic que engancha, cuya lectura es demasiado agradable aunque no todas las emociones y escenas sean amables. Que uno puede hacer suyo, porque son cosas que pasan: hay padres que abandonan, que decepcionan, hay personas que se encuentran tarde. Uno quiere llegar hasta el final. Ver si Sally mejora su situación, si Osvaldo encuentra la paz. Si el final es más que feliz, es de American Dream. 



Tampoco uno puede separarse de Trituro así como así. De esos colores pasteles, sepia, de las luces de farola a las tantas. Un poco pulp. Un poco pop. Anthony Pastor tiene ascendencia española, pero de momento Castilla Drive es la única obra disponible en español. Amantes del cómic o no, que mañana es Sant Jordi y, como toda novela negra, lo bueno es la cantidad de potenciales lectores que puede llegar a tener. A nadie le amarga un misterio, sea en el formato que sea. Consideradlo.

¡Hasta después del Apocalipsis!

p.s: Edita La Cúpula -- Traduce Raúl Martínez -- 20€