1 jul. 2013

El monstruo de colores no tiene boca (pero sí sueños)

En mi casa debe de haber centenares de fotos de cuando era pequeña que han inmortalizado un sinfín de momentos cotidianos y eventos familiares: Navidad, Reyes, días en la playa, cumpleaños, las muecas que le dediqué al pobre fotógrafo en la boda de mi prima. Fotos que retratan los cambios físicos y la mutación de las modas; donde de repente aparecen caras ya olvidadas y se cuela un entorno ajeno en tu vida actual (¿pero por qué tenía yo colgado ese póster en mi habitación?). Pero como siempre he sido incapaz de mantener un diario, recuerdo muy poco de lo que pensaba entonces, y por desgracia, menos aun de los sueños que tenía. Una auténtica lástima porque los sueños de los niños son más clarividentes que los nuestros, su fantasía está menos contaminada por los procesos diurnos, por la rutina, el estrés, las pijadas de mayores y, por lo general, tienen más capacidad para derivar en una aventura digna de narrar. Por suerte, Roger Omar tuvo la genial idea de crear El monstruo de colores no tiene boca.

El monstruo de colores no tiene boca es un sello independiente que se dedica a los sueños ilustrados. Desde 2002, Roger Omar es editor y recopilador de sueños infantiles que va cazando aquí y allá, en Valencia o México, un poco de forma improvisada, pero con una envidiable constancia. Sueños que se publican en acordeones con denominación de origen,  pues cada acordeón está compuesto por 6 sueños obtenidos en una ciudad o pueblo diferente. Por el momento, El monstruo de colores no tiene boca cuenta con un catálogo de 23 acordeones ilustrados por un elenco de artistas la mar de dispares e interesantes, todos con presencia en la red, algunos con un extenso currículum a sus espaldas. Actualmente el sello prepara un ambicioso recopilatorio con más de 200 sueños ilustrados. Además, éste es un proyecto multicultural, puesto que los sueños siempre se presentan en tres idiomas: español, inglés y una tercera lengua, que ya puede ser desde alemán, japonés, ruso, hebreo, mixteco o chino.

Tres acordeones al azar

Sin embargo, vayamos a lo verdaderamente importante: los sueños. Dice Roger Omar que no es que los niños de distintas ciudades vayan a soñar cosas distintas, pero que el entorno de alguna manera condiciona el escenario. Sea cierto o no, leyendo estos recopilatorios hemos podido identificar a muchos futuros cuentistas, lo cual nos llena de gozo, puesto que nos encanta inventar posibilidades, imaginamos que en un futuro muchos de estos niños serán guionistas o escritores. Algunos sueños son un estupendo punto de partida para una historia más larga. Lo que confirma que el ser humano debe agradecer a la naturaleza la habilidad de imaginar. La edición de los sueños es exquisita, lo que se traduce en acordeones que son un culto al género fantástico, a la ciencia ficción, a la magia y sobre todo al humor. Nunca hemos tenido un sueño tan marciano como el de Zuriel, que sueña que los extraterrestres quieren comerse sus cerebros con salchicha y queso para hacerse un taco; o el de Emma, que se enfrenta a los murciélagos con alas de ángel y un pintalabios. A veces tienen pesadillas, como Paula, que ve cómo a su hermana le salen escarabajos del ombligo, o Miriam, que sueña que es una tarta que todo el mundo se quiere comer. A veces sueñan con monstruos, brujas o ser Hulk. A veces, tienen miedo de esos seres, otras son  sus mejores amigos, como Nidia, que tiene un monstruo que le hace los deberes. A veces hay sueños dignos de convertirse en una histriónica distopía, como el de otra Paula, que sueña que la meten en la cárcel por llevar un pijama naranja. A un oso panda le crece un cuerno multicolor. Otra niña sueña que es una araña mascota a la que llaman Cloca, y otro es un zombi, con las manos pequeñitas y una gigantesca cabezota. 
Javier Sáez y los clones

Sinceramente, con semejante proyecto no nos extraña que Roger Omar haya podido movilizar a artistas de la talla de Max o Javier Sáez (del que ya hablamos aquí, porque somos fans). Pero de hecho, podríamos listarlos a todos porque cada uno en su estilo ha realizado un trabajo brutal para ilustrar con fidelidad la imaginación de los niños. Por ejemplo, nos ha encantado Mexer con sus abigarradas ilustraciones, llenas de detalles en los que perderse, como esa bruja que por nariz tiene un dedo. O Fred Blunt y sus divertidos doodles. O Derek M. Ballard cuyo estilo nos recuerda -no sé por qué- a los videojuegos del comecocos. A Javier Sáez lo tenemos que volver a nombrar, porque sin duda es nuestro ilustrador favorito de todo el proyecto. No lo podemos evitar, nos tira el dibujo "más tradicional" y detallado. El doctor Revillod nos ha marcado de por vida. 

Así que sin más dilación, os animamos a que visitéis la web de El monstruo de colores no tiene boca, y os empapéis bien, que son generosos y en el blog pulula mucho sueño que os va a arrancar más de una sonrisa. Pero sobre todo, os invitamos a apoyar este proyecto, pues merece mucho la pena y es algo definitivamente especial. Los acordeones se pueden conseguir aquí. Y para acabar, muchísimas gracias a Roger Omar por ponerse en contacto conmigo y presentarme su trabajo (lamento la tardanza en subir la reseña, que ha sido totalmente imprevista). Toda nuestra admiración para los valientes que se lanzan con estas cosas en estos mundos de hoy. Bravo. Y un aplauso grande como una catedral.
Max llenando árboles de momias con mala leche

Si lo consideráis oportuno, los mensajes y/o la difusión de este post serán más que bienvenidos y de antemano, nos mostramos agradecidas. ¡Gracias! Esperamos volver pronto ;) <----- (y pondremos todo nuestro empeño para que así sea).

El (c) de todas las imágenes pertence a El monstruo de colores no tiene boca