11 sept. 2013

Llibre de les M'Alícies de Miquel Obiols y Miguel Calatayud

Deben de quedar pocos rincones en el mundo en que sus nobles habitantes no conozcan la historia de Alicia en el país de las maravillas. Muy posiblemente, también quedarán pocos artistas, escritores y lectores que nunca hayan oído hablar de Lewis Carroll, al menos, les sonará de algo. Y seguro que son miles los que en algún momento se han dejado cautivar por la obra del minucioso Mr. Dodgson. Alicia puede ser un aunténtico suplicio para un traductor, cuan fortaleza inexpugnable, pero paradójicamente, se presta a un sinfín de interpretaciones libres y versiones. Se ha convertido en la dulce niña de Walt Disney, y en una interpretación onírica en clave de stopmotion. Le han dedicado canciones psicodélicas grupos que formaron el cartel de Woodstock, por citar ejemplos notables de nuestro gusto, claro. Camisetas, mangas, series de televisión, libros pop-up, videojuegos, expediciones científicas... Las ilustraciones de Pat Andrea siempre han formado parte de nuestras adaptaciones favoritas. Y ahora incluiremos una nueva (aunque no es una novedad): el Llibre de les M'Alícies, escrito por Miquel Obiols e ilustrado por Miguel Calatayud. Sí, a nuestros confines también llegó la inspiración.



El Llibre de les M'Alícies es un texto que Miquel Obiols firmaba en 1990 y que por aquel entonces se publicó exclusivamente en castellano (si a veces pensáis que no hay autores catalanes interesantes, aquí tenéis uno). Kalandraka conjuntamente con Hipòtesi recuperó el texto, y lo publicó por fin en catalán, en 2009. Autor experimental donde los haya, de Obiols se ha llegado a decir que rememora la absurdidad del grupo OULIPO (es que es nombrar a Queneau y ponernos a dar palmas). Desde luego, es un autor muy difícil de encasillar y este texto, disculpad el juego de palabras barato, cuando menos es malicioso. La Alicia de Obiols es una niña como nunca habréis conocido, venida de un futuro donde las leyes de la gravedad y la realidad se saltan a la torera. La protagonista de este álbum lo pasa mal, pero también se marca unas cuantas jugarretas. Obiols tiene una concepción de la infancia particular, extraña, que a más de uno podría llegar a preocupar, e incluso sentar mal, pero recuerden: en la ficción todo vale. Y a nosotras nos ha encantado el factor sorpresa de este autor, y su capacidad de implantar imágenes en nuestra materia gris que nunca se nos hubiera ocurrido pensar. Es un escritor que podríamos resumir como surrealista fácilmente, pero tratándose de un tema tan onírico, preferimos decir que el señor Obiols tiene una extravagante habilidad para soñar que, si no os incomoda, os embaucará. Su Alicia puede cambiar sus partes del cuerpo a placer; poner a tender su cerebro; es arrollada por un cochazo; en vez de gato de Cheshire tiene un televisor que fuma, y si lo cree necesario, guarda a sus padres en el armario y un problema menos. 

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Esta es una pequenísima muestra de todo
el arte de Calatayud. Muy pequeña.
Obiols no podría haber encontrado mejor acompañante que Miguel Calatayud, que por inescrutables procesos de relación de la información, a ratos nos recordaba al mismísimo Picasso, a otros, al ilustrador Heinz Edelmann, del que ya os hablamos aquí. Otro inclasificable, y otro punto fuerte de este álbum tan redondo como Alicia es maravillosamente geométrica. Vanguardista porque siempre nos ha gustado esa etiqueta por estos lares; de una selección cromática brillante y variada. Uno se puede perder en el centenar de detalles que incluye cada ilustración, o decidir contemplar un plano general que te extasia, que casi marea; que a simple vista puede crear cierto rechazo; que cuando uno alcanza el final de esta obra, ya lo tiene simplemente convencido de que Calatayud es una pasada, hablando claro. No sorprende descubrir que es uno de nuestros ilustradores más renombrados, aunque esto no salga en las noticias, ni se incluya en los libros de texto, con un palmarés envidiable, o que incluso optara a un Hans Christian Andersen (ese año se lo dieron a Anthony Browne, que también nos gusta muy mucho, pero no encantaría que el señor Calatayud fuera el primer autor patrio en conseguirlo). 

El álbum está dedicado a Lewis Carroll. Muy merecidamente, sin duda. Nos vamos a sumar a ese bello gesto en esta entrada, porque la canción que suena en estos momentos nos está poniendo noñas y porque nunca pensamos en agradecérselo a ciertos autores, que llevan tanto tiempo muertos, y de tal forma son inmortales, que cuesta creer que en algún momento hayan sido personas con necesidades mundanas. De verdad, señor Carroll: ¡¡mil gracias!! 

¡Pronto volveremos! 

p.s. Si nos lo permiten... la versión de Pat Andrea de rebote :) Here it goes:

Pat y Alicia pelo-de-envoltorio-de-madalena


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