9 ene. 2012

Diatriba

Hermanos... Hoy cuentos aparte, llevo un par de días leyendo artículos absurdos en la sección de cultura (no, todavía no riais, la voy a soltar más gorda si cabe). Queriéndome evadir de toda la morralla apocalíptica que marca como fecha fatídica en el calendario el 4 de marzo, el día en que Sinde se aprueba una legislatura después, me topé con esto, y esto de aquí. Y he llegado a la conclusión de que el periodismo está de capa caída. ¡Vamos, ahora! Ahora me aplaudís con sorna y os troncháis, que no he descubierto Marte ni mucho menos Plutón. Pero la conciencia sirve para reafirmarse. Y porque vamos a repartir candela, digo yo. 

Por si os da pereza, y creedme, tenéis mejores cosas que hacer, os haré un breve resumen de ambos escritos... No tan breve porque me es imposible no meterme con ellos. Avisados quedáis. .

El primer artículo es de El País, y lo firma Xavi Sancho, en el afán de convertirse en sociólogo de masas y ser el nuevo Zygmunt Bauman. El señor Sancho toma de préstamo las ideas de periodistas anglosajones, que eso siempre da más credibilidad, y se queda tan ancho al declarar que la nueva tendencia cultural entre los jóvenes es...¡el aburrimiento! Sí, señores, el aburrimiento como contracultura. El tedio, que ahora vende. Además de que los ejemplos citados rozan lo ridículo y lo ofensivo (por no acusarlo de cateto e inculto), pues sin reparo nos salta con que la Velvet Underground y series como Downton Abbey identifican al nuevo aburrido, quisiéramos destacar la poca gracia que tiene para aportar cierta trascendencia a sus palabras. Comentarios estúpidos que ignoran la base y fundamento del entretenimiento: pasarlo bien. Y la pretensión absurda de que lo aburrido vende bien porque se ha puesto de moda Adele. Lo aburrido ya está aquí. Para pasar a la historia junto al glam, los hippies, los mods, el heviata y  mis modernikis queridos. Sancho parece ignorar que cualquier consumidor de cultura lo es porque, señores, ¡ajá! quiere alejarse del tedio. Leemos libros, vemos películas, salimos a conciertos, visitamos exposiciones, rehuyendo del aburrimiento. Por favor, consulte la definición de entretenimiento. Vale, que El árbol de la vida le parece aburrida (lo comparto, y añadiría algún improperio). Pero el producto físico es lo que usted puede considerar aburrido porque no satisface sus preferencias. El entretenimiento, no. De paso, también busque contradicción. Una teoría desastrosa, sin duda. Que remata, en el intento fallido de  quedar gracioso, con un popurrí sobre lo aburrido que son los jerseis, el cine de Tarkovski, pero que aun así se ha de ver, y demás estupideces. Se me está alargando... Ejemplo claro de que las columnas se cuentan por palabras, no por coherencia e interés. Que tengo que presentar algo sí o sí. Que se pasa por el forro la diversidad de tribus urbanas; que liga peras con meninas, y que banaliza sin saber por qué, porque este hombre ni se entiende a sí mismo, el concepto de intelectualidad - la nueva afición de las masas. Amén. 

El segundo artículo se ha publicado en The Guardian y es mezquinamente engañoso. En un primer momento, esta mañana, Maura Kelly me arrancó una sonrisa. Su premisa es sencilla y la comparto plenamente: ¡no lean libros de autoayuda! Pues la ficción, la literatura clásica, les enseñará más sobre la vida y el sentimiento humano que cualquier manual dispuesto a enseñarle a reinventarse, revitalizarse, inutilizar el sufrimiento, superar los límites, descubrir los grandes secretos y poderes del mundo. Iba bien pero... Si usted tiene problemas con el amor, si la persona deseada le hace sufrir, Jane Austen es la solución. La burbuja rápidamente explotó. Resulta que se pasa todo el artículo teorizando sobre el amor, sobre la pareja, sobre cómo se sufre, sobre cómo uno se casa aunque no quiera, sobre la aceptación de su cónyuge, que puede ser la mar de positivo (ni que fuéramos mormones...). Decorado con una cita aquí y allá. Un poco de anécdota personal, de estoy saliendo con un hombre cuyas ideas conservadoras me suelen dejar a cuadros (campechano de Pronto) y, remata... ta-ta-tachán... ¡con la promoción de su libro, que sale mañana! Y que (traducción literal), pobre Shakespeare, ha titulado: "Mucho ruido sobre el amor: lo que nuestras novelas favoritas pueden enseñarnos sobre qué esperar en una cita, los Gatsby no tan guays y el amor en tiempos de las relaciones internáuticas"*. Mucho ruido y pocas nueces. Como el enésimo libro de autoayuda, pero tirando por la vía anecdótica, que también está en boga, Kelly desaprovecha el eslogan de forma burda y para su propio beneficio. Si quiere promocionar su libro, se lo respeto, pero haga el favor de decirlo en la primera línea. Porque resulta que el artículo que tanto quería demostrarnos, al final también iba de eso, sí, de vender, de qué si no. Muy decepcionante.

Llegados a este punto, si no habéis muerto del aburrimiento, sólo quiero deciros una cosa (además de daros las gracias), reinventado un refrán muy popular en mi familia: todos los patanes tienen suerte

Quién fuera columnista en un periódico de tirada nacional y tuviera cosas más interesantes que contar...  


(Suspiro) 

*= Por supuesto, si algún día lo traducen, el título será más risible. Confío en la inventiva de nuestras editoriales. 

1 comentario:

Oscar Elguezabal dijo...

Muy bueno, hay que darle duro a este personaje. Lo que me extraña es que le paguen por escribir así.
Este año la ha liado metiendose con la superbowl

Si quieres los enlaces para verlos avisame

Un saludo