16 jul. 2012

La reina de los colores de Jutta Bauer

He aquí la historia de Mawilda, Reina de los colores, de temperamento irascible y caprichoso, como corresponde a una monarca, y el relato de cómo cruzó la línea y su carácter desembocó en un gris absoluto. Porque no supo gobernar de manera adecuada al azul, rojo y amarillo, por muy ordinario que sea. Y es que reinar no es cualquier cosa. 



He aquí Mawilda, que ejemplifica que en todo uno debe saber medirse, armonizar, o atenerse a oscuras consecuencias. El equilibrio es lo más importante, imprescindible. Quien demuestra que el control a veces sólo se trata de una sensación. Y es que cruzar la línea que nos introduce en el caos más absoluto puede ser muy fácil; uno no puede prever ni predisponer sobre los elementos. Ni por mucha sangre real que fluya en sus venas.

Si Mawilda es la Reina de los colores, Jutta Bauer es la diosa de las historias sencillas con trasfondo multicolor. Una mujer capaz de dominar el trazo sencillo y reflexivo; capaz de contar y llegar a la fibra, de sumergirnos en una introspección necesaria con historias cortas, contadas con pocas palabras, las justas, y sin buscar la trascendencia de impostura. Una autora que con humor nos hará pensar sobre el mundo, sobre nuestras vidas y lo absurdo de nuestras exigencias, nuestro afán de control y poder, de posesión material, de consumo de "felicidad". Una ilustradora para sus amigos y familiares, para que los adultos regresen un poco al punto de partida, a los cuentos ilustrados, como cuando éramos niños, y para que aprendamos lecciones pero sin falsa moralina. 



Si Selma nos convenció de la gran valía de Jutta Bauer, La Reina de los colores nos enamora y nos quita de encima unas cuantas tonterías.

Imprescindible. Como cualquier dosis de paz. 

Publica Lóguez. Y traduce L. Rodríguez López.