22 dic. 2011

Arnold Lobel: Historias de ratones & Tío Elefante

Nuestro artista de hoy ha pasado el control de calidad y fiabilidad más fidedigno de todo el mercado: el de una niña de siete años de la era audiovisual. Mi sobrina Judit se leyó tres veces en un mismo día el Tío Elefante de Arnold Lobel, y otras tantas Historias de ratones. Por lo tanto, podemos asegurar sin miedo que a los niños con buen gusto les encantará Lobel, y ya se sabe que la tendencia natural de los niños -salvo excepciones- es la exquisitez (si no, usted será el responsable).


Arnold Lobel por desgracia dejó este mundo en 1987


Arnold Lobel es lo que llamaríamos todo un clásico de los cuentos infantiles, de esos que han hecho felices a millones de niños con sus atemporales historias de animales (sobre todo famoso por los personajes Sapo y Sepo). Kalandraka en edición conjunta con Hipòtesi (tanto en castellano como en catalán, e incluso en gallego y euskera) dos de sus obras más famosas: Tío Elefante e Historias de ratones. Dos obras que se rigen por un mismo patrón: cuentos muy cortos sobre lo cotidiano, sentimientos y sucesos que apelan al día a día de los niños: los juegos, los miedos, los padres; lo inverosímil hecho realidad, como que sople el viento y un ratón marinero acabe con su barquito anclado en un árbol. Desde nuestro punto de vista, es un autor que refleja muy bien el humor de los niños, que sabe lo que les ha de llamar la atención. Paradójicamente, Lobel afirmaba que no escribía para los niños, que no se identificaba con ellos, ni le agradaban, sino que escribía desde el recuerdo de su propia infancia. Al parecer, creía que la niñez ya se había desvirtuado allá por los 70-80. (Si hoy levantara la cabeza...).  




Nosotras quisiéramos recomendarlo, sobre todo, como regalo para vuestros hijos, sobrinos, nietos, para el niño que lleváis dentro; son historias con gracia, con dibujos muy tradicionales y muy bien hechos. Nos encantan los detalles más imaginativos, como el ratón que de tanto gastar coches, patines, zapatos, etc. acaba comprándose unos pies nuevos. O el Ratón Alto que saludo al techo, y el Ratón Bajo que saluda al suelo. O la manera de disfrazarse que tiene Tío Elefante (ante la indecisión, poniéndose toda la ropa que tiene), y sus habanos marca Elephantos (adjuntamos imagen más arriba). Me pregunto si en nuestra era sería admisible dibujar tabaco en un cuento para niños. Ya que todo parece tener que ser tan tan tan políticamente correcto.

Sin demorarnos más, un par de detalles técnicos y, os aparecerán arriba en la siguiente entrada, algunas ilustraciones que nos gustaron especialmente.





(c) de la traducción al castellano de Historias de ratones: Xosé M. González Barreiro
(c) de la traducción al catalán de L'oncle Elefant: Marta Borrás

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